FADSP Federacion de Asociaciones en defensa Sanidad Publica

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Negociar con la enfermedad

Fecha de Publicacion : 14/12/2016
Fuente : http://www.nuevatribuna.es/opinion/marciano-sanchez-bayle/negociar-enfermedad/20161214151539134757.html
Autor: Marciano Sánchez Bayle

El último escándalo sobre una colecta supuestamente para tratar a una niña gravemente enferma da pie para hacer algunas reflexiones sobre el tema.

En primer lugar, señalar que no se va a hablar de los verdaderos negociantes con la enfermedad (empresas farmacéuticas y tecnológicas, aseguradoras, empresas de provisión de servicios sanitarios, etc.), sino solo a una parte, la menos importante de los que se plantean negocios con la enfermedad, que lo hacen en base a cuestaciones públicas para atender tales o cuales problemas de salud que, en teoría, carecen de respuesta en nuestro sistema sanitario.

Obviamente este tipo de actuaciones se basan en tres tipos de ideas equivocadas, la primera que todo tiene cura y que la vida puede alargarse casi indefinidamente, creencia bastante innata en los humanos que se niegan a afrontar la muerte como el final necesario e inevitable de todas las personas. La segunda es la que se basa en la supuesta capacidad infinita de la ciencia para superar todos los retos biológicos, la que por cierto está fomentada por las noticias que aparecen en los medios magnificando los avances científicos que supuestamente resuelven todos los problemas de salud (repasen las noticias sobre prometedores avances médicos de hace 30 años y podrán comprobar como la inmensa mayoría se han quedado en nada). Y por último es aquella que piensa que el dinero todo lo puede, y que lo que es gratis en el momento del uso (nuestro sistema sanitario) tiene que ser mucho peor que aquello que se paga, más aún si es carísimo, volvamos a la prensa, no estaría de más recordar el caso de la famosa folclórica desahuciada en España que viajó a USA para recibir “los últimos y mas eficaces tratamientos” y acabó volviendo a nuestro país para fallecer, eso sí con una cuenta corriente muy aligerada, y después de someterse al correspondiente encarnizamiento terapéutico, asimismo todos los días podemos comprobar cómo los multimillonarios se siguen muriendo. Tres ideas que no por erróneas están menos extendidas.

Bien, pues con estos mimbres, cuando a alguien (a él o a sus familiares directos) se le diagnostica una enfermedad grave que no tiene tratamiento eficaz conocido y/o es de pronóstico infausto, la primera reacción que se tiene suele ser de incredulidad y rechazo, una actitud defensiva perfectamente lógica, luego suele acudir a una segunda opinión, profesional o en internet, en este segundo caso es fácil que encuentre las opiniones más disparatadas, y en algunos casos son las únicas que va a atender, porque ya se sabe que tenemos tendencia a agarrarnos “a un clavo ardiendo”, y a veces ello supone entrar en un circuito de actuaciones que agravan su enfermedad, empeoran sus dolencias y aceleran la evolución, y además les timan, porque hay muchos desaprensivos sueltos (por supuesto aunque sea infrecuente, también entre los profesionales).

En general, por supuesto hay excepciones, lo mas probable (en más del 99% de los casos) es que las malas noticias sean ciertas y que las cosas sean tal y como se las contaron, en todo caso si se busca una confirmación mediante una segunda opinión hay que hacerlo en el sistema sanitario público para que no interfiera el animo de lucro a la hora de dar falsas expectativas, y siempre desconfiar de los que le prometen muy buenos resultados (“milagrosos”) porque suelen usar tratamientos no suficientemente contrastados y es más que probable que se trate de una estafa. En este ámbito a veces entran empresas farmacéuticas que intentan vender sus productos para indicaciones no aprobadas o utilizando a los enfermos para ensayos clínicos (conviene recordar que los ensayos clínicos utilizan dos tipos de tratamientos que se suministran de manera “ciega”, es decir sin que lo sepan los enfermos, y uno de ellos puede ser un placebo).

Otra reacción, está ahora muy en boga en nuestro país, es la que realiza búsquedas de donaciones para la investigación ante determinados problemas de salud ante los que no existe una terapia eficaz conocida. Desde luego es mucho más positiva que la anterior y puede que tenga finalmente los efectos buscados, pero es conveniente un sano escepticismo sobre el tema. Recientemente (el 14 de enero de 2016) un artículo del British Medical Journal señalaba que se “desperdiciaba” el 85% de la investigación sobre salud, y aunque se pueda discutir el porcentaje concreto, es obvio que un elevado porcentaje de la investigación que se realiza no obtiene resultados concretos y que muchas líneas de investigación no acaban dando resultados positivos. Aunque el asunto es mucho más complejo porque sabemos que a veces investigaciones sobre un tema concreto acaban dando resultados inesperados (la penicilina es un clásico, pero también los efectos del sofosbuvir sobre el virus de la hepatitis que se conocieron en una investigación sobre el tratamiento del VIH), es decir que la investigación puede que frecuentemente no dé resultados, pero sin ella lo más probable es que no tengamos resultado alguno. Ahora bien, es importante que los fondos para la investigación estén dirigidos por entidades públicas que no tengan intereses económicos directos sobre la misma porque estos son los que frecuentemente la contaminan (falsos resultados, obviar los efectos secundarios negativos, favorecer vías que solo sirven a los investigadores, etc.).

Todo lo dicho se magnifica aun más en el caso de la infancia, porque es un momento en que la muerte nos parece más antinatural y también porque suscita mayores sentimientos de solidaridad y por lo tanto es más manipulable.

En resumen, la enfermedad con frecuencia es manipulada por los que buscan hacer negocio con ella, la mejor prevención es asumir las limitaciones del género humano, comprender la frontera de los conocimientos científicos, y que los sistemas sanitarios públicos, al carecer de intereses económicos, son los que pueden garantizar una actuación más ecuánime y científicamente fundamentada ante los problemas de salud.

La sanidad pública, en peligro por los recortes y el coste de los medicamentos

Fecha de Publicación :11/12/2016
Fuente : http://www.bez.es/114882233/sanidad-publica-peligro-recortes-coste-medicamentos.html
Autor: Manuel Martín Garcia


La política sanitaria del Gobierno Rajoy ha estado orientada a privatizar el Sistema Nacional de Salud, para lo que se han recortado recursos y aumentado la presencia del sector privado en la provisión de atención sanitaria con fondos públicos.

El presupuesto sanitario se redujo durante la crisis en un 18% pasando de 70.464 millones de euros en 2009 a 57.632 millones en 2014, 12.832 millones menos. Somos el país de la OCDE (salvo Grecia) que más ha reducido el presupuesto sanitario, para equipararnos a media de la OCDE deberíamos incrementar el gasto sanitario en 16.649 millones de dólares en ppc. El gasto sanitario perdió 0,7 puntos porcetuales del PIB frente a los 0,2 puntos de la media europea. Ahora en Programa de Estabilidad que ha presentado el Gobierno a la Comisión Europea contempla un nuevo recorte de 1.605 millones a lo largo del 2016.

El dinero público derivado a la privada ha crecido un 52% en los últimos 10 años como consecuencia del incremento de los conciertos para a la utilización de la Colaboración Público Privada para construir y gestionar los centros sanitarios que multiplican los costes reales de cuatro a siete veces, y del aumento del presupuesto de MUFACE (que paso de 2060,5 euros asegurado/año en 2009 a 2091,3 en el 2014, beneficiando a las aseguradoras privadas).

El dinero público derivado a la privada ha crecido un 52% en los últimos 10 años como consecuencia del incremento de los conciertos

La reducción presupuestaria ha ido acompañado de un importante recorte de personal (entre 25.500 y 55.000 trabajadores menos) mientras que la privada lo incrementó en más de 6.000. Estos recortes han generado un gran déficit de personal, generalizado la precariedad laboral, una reducción salarial del 20%, y pérdida de calidad asistencial. Otro efecto colateral ha sido el cierre de 6.000 camas entre 2010 y 2014, a pesar de que tenemos una de los índices de camas por habitante más bajas de la UE.

Un copago que no ayuda

Por último el denominado R.D. Ley 16/2012 ha trasformado el Sistema Nacional de Salud universal, redistributivo y financiado mediante impuestos a otro basado en cotizaciones dejando fuera a quienes trabajan en la economía sumergida y a quienes emigran fuera de España por más de tres meses. La generalización de los copagos, y su extensión a los pensionistas hace que el gasto sanitario de bolsillo se haya incrementado un 53% pasando de 18.907 millones de euros en 2009 a 23.323 en 2014. Alrededor del 25% de los pensionistas no retiran los medicamentos que les han prescrito.

Ocupamos el segundo lugar mundial en consumo de medicamentos, por lo que el gasto farmacéutico extrahospitalario alcanzó en 2015 los 9.362 millones de euros en farmacia y el hospitalario alrededor de otros 6.000 millones, que hace un total de más de 17.000 millones anuales.

La industria sigue sacando al mercado medicamentos cada vez más costosos, infinanciables con el actual prepuesto sanitario. El precio desproporcionado de los antivirales contra la Hepatitis C incrementó un 23% el gasto farmacéutico hospitalario el pasado año, mientras que los fármacos biológicos (que modifican las bacterias para fabricar proteínas para tratar cánceres o artritis), suponen ya el 50% gasto farmacéutico hospitalario (2.250 millones euros), cuando hace apenas 10 años su gasto era nulo. Los laboratorios han anunciado la comercialización de 220 nuevos medicamentos para tratar el cáncer de elevadísimo precio (representan ya el 12,3% del gasto hospitalario a pesar de que no hay evidencia de que hayan incrementado de manera significativa la supervivencia de los enfermos). Por si esto fuera poco las multinacionales farmacéuticas avisan que están investigando otros 586 fármacos (en Fases II, III) y tienen ya 136 en fase previa a su comercialización.

El doble filo de la biomedicina

La llamada biomedicina se está convirtiendo en un problema de salud pública, como consecuencia de la estrategia de los laboratorios y de la industria tecnológica de sacar nuevos fármacos no suficientemente probados (ignorando la Medicina basada en la evidencia), lo que supone un fraude y la generalización de corruptelas en la investigación y comercialización de los estos fármacos. Los gastos en los nuevos medicamentos son un enorme trasvase de fondos públicos a estas industrias a costa de atención de salud, la equidad y el bienestar de la población.

La reducción presupuestaria ha ido acompañado de un importante recorte de personal (entre 25.500 y 55.000 trabajadores menos) mientras que la privada lo incrementó en más de 6.000

Otras amenazas están relacionadas con las licencias adaptativas que permiten aprobar nuevos medicamentos sin contar con evidencia científica suficiente. Los laboratorios y las asociaciones de pacientes financiados por ella, justifican estas licencias rápidas en base a la necesidad de desarrollar tratamientos personalizados dirigidos a un número muy limitado de pacientes, algo que impide desarrollar ensayos clínicos por falta de casos.

Estas licencias y las vías preferentes de evaluación de fármacos para enfermedades graves o rápidamente progresivas (inicialmente indicadas para aprobar fármacos contra el VIH o el cáncer) suponen una puerta de entrada para los nuevos fármacos de elevado precio y eficacia cuestionable en muchos casos.

Poco control sobre nuevos medicamentos

Desgraciadamente los nuevos medicamentos no están siendo suficientemente evaluados por el Ministerio de Sanidad (Agencia Española del Medicamento y Dirección General de Farmacia) y se les fijan, unos precios desproporcionados que no se corresponden con los gastos en investigación y desarrollo. Según la versión de la industria, cada nuevo fármaco que ponen en el mercado requiere más de 800 millones de dólares en investigación, pero estudios independientes estiman que el coste rondaría los 75 u 80 millones de dólares.

La voracidad de la industria es imparable y sigue sacando al mercado medicamentos cada vez más costosos, infinanciables con el actual prepuesto sanitario

Las inversiones para el lanzamiento de un nuevo fármaco han experimentado un fuerte incremento debido al mayor número de ensayos clínicos necesarios antes de su comercialización, consecuencia de una legislación más estricta, que procura mejorar la seguridad de los pacientes, pero también del hecho de que los nuevos fármacos se parecen cada vez más a los antiguos, lo que obliga a realizar más pruebas para poder demostrar las pequeñas diferencias con el fármaco antiguo. Algunas revisiones de la documentación presentada ante la FDA estadounidense estiman que sólo un 20% de la inversión en investigación fue a parar a productos que aportan una mejora terapéutica notable.

La falta de control de la administración sanitaria hace que muchos de los nuevos medicamentos sean más inseguros, más caros y que no aporten mejoras respectos a los ya existentes, en España el número de muertes anuales por efectos adversos de los medicamentos triplica a los accidentes de tráfico. Entre las causas de esta situación esta el que los órganos evaluadores están dirigidos por profesionales con conflictos de intereses con los laboratorios, que anteponen sus intereses a la seguridad de los pacientes y a su acceso equitativo a los mismos. Los laboratorios destinan alrededor del 30% de sus ganancias a pagar viajes y congresos; a financiar la formación continuada; conferencias de líderes académicos a sueldo; artículos de opinión elaborados por empresas especializadas en marketing científico firmados por reconocidos expertos. Buena parte de los ensayos clínicos de medicamentos son diseñados con la finalidad de exagerar los resultados positivos e infra-estimar los efectos adversos y algunas Guías de Práctica Clínica son elaboradas por sociedades profesionales con conflictos de interés con las farmacéuticas.

Qué Descontrol !

Fecha de Publicacion :02/12/2016
Fuente : http://www.adspsalamanca.org/70-sanidad-sana/1026-que-descontrol
Autor: José Generoso Gómez Cruz

   Hace unos días me dijo un paciente en mi consulta de atención primaria: “la vida nos dan ustedes, porque tal como esta la sanidad”. Y me quedé pensando en esas palabras y en el sentimiento que había detrás de ellas.

   
El sistema sanitario español siempre ha estado muy bien valorado por la población, pero ya no tanto. Los pacientes perciben que el sistema sanitario, ese del que siempre hemos tenido a gala que es uno de los mejores del mundo, está empeorando. Todavía saben que su médico y enfermera de atención primaria son su referencia, y como dicen ellos: “son los únicos que nos escuchan”. El problema surge cuando están pendientes de una consulta de atención especializada o cuando esperan para hacerse unas pruebas diagnósticas ó una operación quirúrgica, entonces empieza la incertidumbre, el llamar al servicio de citaciones, el no saber donde acudir; el ir a urgencias, el buscar conocidos que les adelanten la consulta. Esto lo que traduce es que se ven abandonados por el sistema y no lo podemos permitir.
   Es preciso solucionar este descontrol, la administración anunció que tenía un plan para organizar las listas de espera, pero actualmente estas listas se mantienen.
   La solución no es cosa de números, la solución no está en reducir el número de consultas en espera de forma indiscriminada, es preciso priorizar las derivaciones.
   Nuestros pacientes perciben que su médico y su enfermera de atención primaria siguen siendo su referencia dentro del sistema sanitario público, ellos mismos nos están marcando el camino a seguir, potenciemos la atención primaria, coordinemos de una vez la atención primaria con la especializada de forma que mucha patología se pueda resolver en el primer nivel evitando el consumo innecesario de recursos, establezcamos los mecanismos para que los médicos de atención primaria puedan tener comunicación directa con los especialistas, permitamos que los especialistas prioricen los volantes derivados desde los centros de salud, hagamos interconsultas para que muchos de esos pacientes sean dirigidos adecuadamente.
    El problema ha adquirido tal magnitud que actualmente la solución no está solo en reducir de forma indiscriminada el número de personas en lista de espera, la solución es multifactorial y pasa indefectiblemente por potenciar la atención primaria y organizar las derivaciones a especializada.



ADSP Salamanca

¿Estamos abúlicos o resignados?

Fecha de Publicacion :28/11/2016
Fuente : http://www.adspsalamanca.org/74-sanidad-en-la-cronica/1025-estamos-abulicos-o-resignados
Autor: Esperanza González Marín

   Sorprende que la reacción de los ciudadanos y de sus medios de comunicación no sea proporcionada con el alarmante deterioro de la sanidad salmantina. Recordemos aquellos tiempos en que el sistema de salud español servía de referencia al presidente Obama para su reforma sanitaria. Desde 2010, con la excusa de la crisis económica, la pérdida de la universalidad, de la accesibilidad y los recortes indiscriminados han hecho caer la valoración del sistema sanitario español desde el puesto séptimo en el ranking mundial (cifras OMS) al noveno en 2015, en Europa (Health Consumer Powerhouse) ocupamos el puesto 19 de 35 países, además de ser el cuarto peor país en la accesibilidad a la atención especializada por las abultadas demoras y listas de espera.
   En nuestra provincia no tenemos más que recurrir a las cifras oficiales del SACYL para ver la evolución: en 2009 el Complejo Hospitalario se encontraba el número cuatro en el TOP de los mejores hospitales de referencia españoles, detrás de catalanes como el Clinic de Barcelona, y en 2016 ni siquiera aparece. 
   En 2009 había 3128 pacientes en lista de espera para intervención quirúrgica y la demora media era de 68 días, en marzo de 2016 se duplica la cifra a 64358 en el primer caso y 119 días en el segundo. A esto añadimos la falta de transparencia en las listas de espera, cuando un usuario acude a pedir una cita nunca sabe cuanto tendrá que esperar.
   En 2008, tras un retraso en el inicio, comienzan las obras del nuevo hospital con fecha de finalización de 72 meses pero se paralizan del 2010 al 2014 y en la actualidad se supone que deberían acabar (si se consiguen préstamos) en 2020 (doce años después y con un retraso de seis).
   Sin embargo las quejas por el deterioro de las instalaciones y de las listas de espera no se dirigen a los estamentos adecuados, los que los reciben son los que están en la primera línea de atención : sanitarios y administrativos que son otras victimas del sistema.

Esperanza González Marín