FADSP Federacion de Asociaciones en defensa Sanidad Publica

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35 años defendiendo la Sanidad Publica

Basta de excusas. La situación de la Sanidad es inaceptable

Fecha de Publicacion : 17/01/2017
Fuentehttp://www.nuevatribuna.es/articulo/sanidad/basta-excusas-situacion-sanidad-inaceptable/20170116121308135704.html
Autor: 
Carmen Sánchez Bellido

La realidad es que en una sanidad al límite, sometida a recortes profundos y permanentes (menos presupuesto, menos recursos en Atención Primaria, recortes de personal, de camas hospitalarias etc.), es normal que en periodos que existe un incremento de demanda en la atención sanitaria (como ocurre habitualmente en estas fechas) nuestros centros sanitarios sufran un auténtico caos.

No es justo que se justifique esta situación con excusas como festividades o por la gripe (similar a otros años) en vez de ir a la raíz del problema: solucionar de forma urgente las carencias que desbordan centros y profesionales (falta de material, bajas que no se reponen, no se cubren descansos, cierres de camas, unas 6000 a nivel del Estado…).

Esto es la consecuencia de la agudización de un problema crónico. O ¿no es crónico que las listas de espera persistan de forma alarmante, a pesar de los esfuerzos de los profesionales? (por ejemplo: 2 millones más de consultas de Atención Primaria en 2015). Es inconcebible y un fraude que haya listas de espera de años para determinadas pruebas o para determinadas consultas. El incremento de las listas ha sido del 47% entre el 2009 y el 2015.

La ADSPA-FADSP venimos alertando año tras año de que hay que acabar con los recortes recuperando cuando menos los presupuestos sanitarios de 2009. El gasto en sanidad, educación y servicios sociales bajó del 62.8% en 2013 al 59.7% en 2014.  

Otra demanda es la de recuperar el empleo perdido en el sistema sanitario público (que CCOO cifra en unos 55.000) a fin de la utilización intensiva de los recursos de la Sanidad Pública.

Paralizar los procesos de privatización sanitaria y recuperar los centros privatizados debe ser otra prioridad, de forma que se frene la sangría que supone la derivación de recursos económicos hacia los centros privatizados. Una muestra de esto la tenemos en el CASAR aragonés (fórmula público-privada) con la MAZ, que ha dejado una factura a pagar por las arcas públicas de unos 18 millones de euros, además de múltiples irregularidades en la gestión  

La sanidad privada en España tiene más peso que en los principales países de la UE, señala la OCDE (el gasto medio en sanidad de los países de la UE en 2015 fue de un 7.8% en la pública y un 2.1% en la privada y en España un gasto en PIB de un 6.3% en la pública y un 2.7% en la privada). El gasto de salud en los hogares aumentó un 23% desde el principio de los recortes.

No hay que olvidar el elevado gasto farmacéutico que precisa urgente control, priorizando el derecho de las personas al acceso a los medicamentos por delante de los beneficios empresariales de la industria.

Lejos de aplicar estas y otras medidas que “refloten” nuestra sanidad, la Administración Central sigue caminando hacia un sistema sanitario público residual y la ampliación de su privatización o aplicando medidas como la anunciada por la Ministra de Sanidad (en el mismo sentido van las recomendaciones del informe del Fedea, integrado por directivos del IBEX 35) de aumentar todavía más el copago/repago de los pensionistas que penaliza a los más enfermos mientras se favorece a la industria farmacéutica (entre el 15 y el 25% de ellos no retira los medicamentos prescritos por no poder pagarlos).

Con este panorama, en España, expertos epidemiólogos han encendido las alertas por la ausencia de políticas públicas de protección social, de que los peores efectos de la crisis sobre la salud aún no se han visto.

Otra cuestión anunciada por la Ministra es la de “establecer una puerta única de entrada compartida entre Sanidad y Servicios Sociales”. ¿Supondrá esta medida, un copago encubierto, ya que, como aduce el Consejo General de Trabajo Social, en los Servicios Sociales, la persona asume los gastos de los servicios en función de su nivel económico? ¿Se creará un subsistema en el que haya que pagar por todo?

A este paso no es de extrañar que en un futuro próximo, nuestro sistema sanitario se parezca al NHS británico que, de ser un sistema sanitario público modélico hace décadas, por efecto de la infrafinanciación y privatización, en la actualidad ha llegado al extremo de que los médicos y la propia Cruz Roja de este País están alertando de una importante crisis humanitaria en sus hospitales.

El consumo de alcohol, un problema para la salud pública

Fecha de Publicacion :24/12/2016
Fuente :
http://www.nuevatribuna.es/articulo/salud/consumo-alcohol-problema-salud-publica/20161224145014135065.html
Autor:
Marciano Sánchez Bayle


El consumo de bebidas alcohólicas forma parte de las costumbres de la Humanidad desde tiempos inmemoriales y hay incluso quien refiere que forma parte de nuestra “cultura”

Recientemente el fallecimiento de una niña de 12 años por coma etílico ha disparado las alarmas de la opinión pública sobre el consumo de alcohol en los adolescentes y como suele ser habitual las autoridades sanitarias han anunciado medidas indeterminadas que no se conocen en concreto y que es probable que pasen a mejor vida cuando  el “ruido mediático” se desvanezca.

El consumo de bebidas alcohólicas forma parte de las costumbres de la Humanidad desde tiempos inmemoriales y hay incluso quien refiere que forma parte de nuestra “cultura”, en todo caso se trata de una droga legal que frecuentemente produce adicciones y que tiene en su haber el ser la causa reconocida de numerosos problemas de salud, de morbilidad y de mortalidad. La OMS calcula que en 2012 un total de 3,3 millones de muertes en todo el mundo estaban relacionadas con el consumo de alcohol, las más debidas a enfermedades cardiovasculares y diabetes, enfermedades digestivas, cáncer y accidentes (tanto de circulación como laborales), siendo también importante a tener en cuenta su relación con las muertes violentas, entre otras las de violencia de género. El coma etílico que tanto ha dado que hablar es una causa infrecuente de muerte debida a la ingesta de alcohol, porque la mayoría de los casos mortales son el resultado de un consumo crónico elevado, que en muchos casos produce y/o es un resultado de marginación social y pobreza extrema.

El consumo en España es bastante elevado (72,6 grs/ persona y día de consumo de bebidas alcohólicas en 2014), aunque es cierto que hay una tendencia consistente a su disminución (78,4 en 2000; 145 en 1964), en parte debido a que el porcentaje de población que bebe alcohol a diario también esta lentamente disminuyendo aunque el porcentaje que ha bebido alcohol en los últimos 12 meses permanece prácticamente estable (78,5% en 1997 versus 78,3% en 2013). Un dato algo esperanzador es que entre los jóvenes de 14 a 18 años este porcentaje se ha reducido claramente (del 82,7% en 1994 al 76,8% de 2014).

Con todo es evidente que el modelo de consumo ha cambiado en los últimos 20-30 años y ha pasado de un consumo diario, fundamentalmente de vino, a otro más ocasional (de fin de semana o de vacaciones) y mucho más variado, el 50% del consumo es cerveza, el 8% vino y el 28% licores generalmente en combinados. El consumo ocasional de grandes cantidades favorece las borracheras, porque como en tantas otras drogadicciones el consumo habitual propicia la tolerancia (y la dependencia) y puede pasar mas desapercibido.  Estas intoxicaciones  agudas son  las más llamativas, especialmente en jóvenes (un 22% señala haberse emborrachado en el último mes).

Pero conviene no olvidar que las borracheras tienen mucha visibilidad y si se dan a edades tempranas son mediáticamente muy llamativas, y aunque por supuesto son importantes (las intoxicaciones etílicas agudas son entre el 0,5 y el 1,1% del total de urgencias atendidas),  no son el principal problema de salud producido por el consumo de alcohol que está relacionado con el consumo crónico elevado que es el responsable de la mayoría de la  mortalidad (el 10% de la mortalidad total de la población española entre 15 y 64 años es atribuible al consumo de alcohol) y de los trastornos por abuso de alcohol que sufre el 0,8% de la población, más un 5% más que se calcula tiene un consumo considerado de riesgo. Otro problema de salud importante son los accidentes, el alcohol está implicado en el 30% de las muertes por accidente de tráfico y en un porcentaje no bien conocido de los accidentes laborales y de otro tipo, calculándose que alrededor del 5-15% de las lesiones por accidentes de cualquier tipo están relacionados con el consumo. Su relación con la violencia de género es bien conocida pero no está cuantificada en nuestro país (la OMS en 2006 señala que el consumo de alcohol es el principal factor de riesgo para la violencia de género, en USA en el 55% de los casos). Se ha calculado que los costes sociales del consumo de alcohol en España pueden situarse en el 1% del PIB (más de 10.000 millones €) (Revista Española de Salud Pública 2014).

Siendo conscientes de esta situación es evidente que hay que abordar el problema del consumo de alcohol en nuestro país y hay que hacerlo de una manera integral, entendiendo en primer lugar que todas las bebidas alcohólicas, sin excepción, tienen su parte de responsabilidad en el problema y que aunque haya muy potentes intereses económicos ligados a la producción, distribución y consumo del alcohol, deben de primar los intereses generales de salud de la población. Luego debemos ser conscientes de que como en cualquier otra droga las políticas de prohibición y/o ilegalización no tienen efectos positivos y que como ya se vio con la “ley seca” en USA sus resultados pueden ser mucho peores, y por fin que hay que plantearse el tema sin ningún tipo de “moralina” porque todas las drogas funcionan como un mecanismo de escape ante una realidad insatisfactoria.

¿Qué se puede hacer? El afrontamiento del tabaquismo (la otra gran droga legal de uso significativo en el país) deja claro cuales son las vías de actuación, la primera la concienciación de los riesgos que conlleva el uso y abuso de la sustancia, la segunda es limitar  la publicidad del alcohol en los eventos públicos y especialmente en los deportivos, la tercera  incrementar el precio (en España tenemos el alcohol más barato de Europa), y por supuesto en todas las bebidas alcohólicas sin excepción, aunque no estaría mal hacer un gradiente impositivo en relación con la graduación, luego controlar la dispensación, especialmente a los menores, y regular los lugares de consumo. Y por fin hay que tener en cuenta que estamos tratando de una sustancia que consume más del 75% de la población y que esta históricamente vinculada a muchas de festividades tradicionales(por ejemplo las navideñas, pero también prácticamente todas las fiestas locales y regionales, cumpleaños, etc) desde hace muchos siglos, por lo que hay que empezar por amplias campañas de información /concienciación, de restricción de la publicidad y de subida de los precios mediante impuestos especiales (el precio tiene una gran repercusión sobre el inicio del consumo de los jóvenes), y que lo importante es  tener conciencia de la magnitud del problema, avanzar en la buena dirección, y hacerlo consolidando tendencias a  medio y largo plazo de disminución del consumo.

Recientemente el fallecimiento de una niña de 12 años por coma etílico ha disparado las alarmas de la opinión pública sobre el consumo de alcohol en los adolescentes y como suele ser habitual las autoridades sanitarias han anunciado medidas indeterminadas que no se conocen en concreto y que es probable que pasen a mejor vida cuando  el “ruido mediático” se desvanezca.

El consumo de bebidas alcohólicas forma parte de las costumbres de la Humanidad desde tiempos inmemoriales y hay incluso quien refiere que forma parte de nuestra “cultura”, en todo caso se trata de una droga legal que frecuentemente produce adicciones y que tiene en su haber el ser la causa reconocida de numerosos problemas de salud, de morbilidad y de mortalidad. La OMS calcula que en 2012 un total de 3,3 millones de muertes en todo el mundo estaban relacionadas con el consumo de alcohol, las más debidas a enfermedades cardiovasculares y diabetes, enfermedades digestivas, cáncer y accidentes (tanto de circulación como laborales), siendo también importante a tener en cuenta su relación con las muertes violentas, entre otras las de violencia de género. El coma etílico que tanto ha dado que hablar es una causa infrecuente de muerte debida a la ingesta de alcohol, porque la mayoría de los casos mortales son el resultado de un consumo crónico elevado, que en muchos casos produce y/o es un resultado de marginación social y pobreza extrema.

El consumo en España es bastante elevado (72,6 grs/ persona y día de consumo de bebidas alcohólicas en 2014), aunque es cierto que hay una tendencia consistente a su disminución (78,4 en 2000; 145 en 1964), en parte debido a que el porcentaje de población que bebe alcohol a diario también esta lentamente disminuyendo aunque el porcentaje que ha bebido alcohol en los últimos 12 meses permanece prácticamente estable (78,5% en 1997 versus 78,3% en 2013). Un dato algo esperanzador es que entre los jóvenes de 14 a 18 años este porcentaje se ha reducido claramente (del 82,7% en 1994 al 76,8% de 2014).

Con todo es evidente que el modelo de consumo ha cambiado en los últimos 20-30 años y ha pasado de un consumo diario, fundamentalmente de vino, a otro más ocasional (de fin de semana o de vacaciones) y mucho más variado, el 50% del consumo es cerveza, el 8% vino y el 28% licores generalmente en combinados. El consumo ocasional de grandes cantidades favorece las borracheras, porque como en tantas otras drogadicciones el consumo habitual propicia la tolerancia (y la dependencia) y puede pasar mas desapercibido.  Estas intoxicaciones  agudas son  las más llamativas, especialmente en jóvenes (un 22% señala haberse emborrachado en el último mes).

Pero conviene no olvidar que las borracheras tienen mucha visibilidad y si se dan a edades tempranas son mediáticamente muy llamativas, y aunque por supuesto son importantes (las intoxicaciones etílicas agudas son entre el 0,5 y el 1,1% del total de urgencias atendidas),  no son el principal problema de salud producido por el consumo de alcohol que está relacionado con el consumo crónico elevado que es el responsable de la mayoría de la  mortalidad (el 10% de la mortalidad total de la población española entre 15 y 64 años es atribuible al consumo de alcohol) y de los trastornos por abuso de alcohol que sufre el 0,8% de la población, más un 5% más que se calcula tiene un consumo considerado de riesgo. Otro problema de salud importante son los accidentes, el alcohol está implicado en el 30% de las muertes por accidente de tráfico y en un porcentaje no bien conocido de los accidentes laborales y de otro tipo, calculándose que alrededor del 5-15% de las lesiones por accidentes de cualquier tipo están relacionados con el consumo. Su relación con la violencia de género es bien conocida pero no está cuantificada en nuestro país (la OMS en 2006 señala que el consumo de alcohol es el principal factor de riesgo para la violencia de género, en USA en el 55% de los casos). Se ha calculado que los costes sociales del consumo de alcohol en España pueden situarse en el 1% del PIB (más de 10.000 millones €) (Revista Española de Salud Pública 2014).

Siendo conscientes de esta situación es evidente que hay que abordar el problema del consumo de alcohol en nuestro país y hay que hacerlo de una manera integral, entendiendo en primer lugar que todas las bebidas alcohólicas, sin excepción, tienen su parte de responsabilidad en el problema y que aunque haya muy potentes intereses económicos ligados a la producción, distribución y consumo del alcohol, deben de primar los intereses generales de salud de la población. Luego debemos ser conscientes de que como en cualquier otra droga las políticas de prohibición y/o ilegalización no tienen efectos positivos y que como ya se vio con la “ley seca” en USA sus resultados pueden ser mucho peores, y por fin que hay que plantearse el tema sin ningún tipo de “moralina” porque todas las drogas funcionan como un mecanismo de escape ante una realidad insatisfactoria.

¿Qué se puede hacer? El afrontamiento del tabaquismo (la otra gran droga legal de uso significativo en el país) deja claro cuales son las vías de actuación, la primera la concienciación de los riesgos que conlleva el uso y abuso de la sustancia, la segunda es limitar  la publicidad del alcohol en los eventos públicos y especialmente en los deportivos, la tercera  incrementar el precio (en España tenemos el alcohol más barato de Europa), y por supuesto en todas las bebidas alcohólicas sin excepción, aunque no estaría mal hacer un gradiente impositivo en relación con la graduación, luego controlar la dispensación, especialmente a los menores, y regular los lugares de consumo. Y por fin hay que tener en cuenta que estamos tratando de una sustancia que consume más del 75% de la población y que esta históricamente vinculada a muchas de festividades tradicionales(por ejemplo las navideñas, pero también prácticamente todas las fiestas locales y regionales, cumpleaños, etc) desde hace muchos siglos, por lo que hay que empezar por amplias campañas de información /concienciación, de restricción de la publicidad y de subida de los precios mediante impuestos especiales (el precio tiene una gran repercusión sobre el inicio del consumo de los jóvenes), y que lo importante es  tener conciencia de la magnitud del problema, avanzar en la buena dirección, y hacerlo consolidando tendencias a  medio y largo plazo de disminución del consumo.

El cuidado de lo invisible

Fecha de Publicacion : 18 Diciembre 2016
Fuente : http://www.adspsalamanca.org/70-sanidad-sana/1028-el-cuidado-de-lo-invisible
Autor: Gloria Alonso Claudio


Gabriel Heras es un médico especialista en cuidados intensivos que trabaja actualmente en el hospital de Torrejón. En el año 2014 lideró el inicio de un proyecto que se llamó “Humanizar la UCI” (HU-CI). Es un proyecto que trata de impulsar la atención a los aspectos humanos de los pacientes ingresados en las unidades de cuidados intensivos. 


El doctor Heras llama al proyecto “el cuidado de lo invisible” porque, como él mismo comenta, las emociones de los pacientes, especialmente las de los que están ingresados en las unidades de cuidados intensivos, a veces son invisibles para los profesionales. Podemos tener los mayores avances tecnológicos, podemos usar los aparatos más caros del mundo, disfrutar de los profundos conocimientos de los mejores profesionales, pero a la hora de valorar el sufrimiento de un paciente, ¿cuál es la máquina que nos da el diagnóstico? Y es que no hay aparato que mida mejor las emociones del ser humano que otro ser humano.
El sufrimiento que se produce en estas unidades no sólo afecta a los enfermos, también a sus familias y por supuesto, a los profesionales que les atienden. Iniciativas como la del Dr Heras ponen en relieve que las emociones deben ser compartidas y debatidas en un juego a tres bandas, que implique a todos los afectados. Los médicos también sufrimos y nos cuesta mucho exteriorizarlo y no digamos compartirlo con nuestros compañeros o con las familias de nuestros pacientes. Somos humanos, aunque a veces los demás e incluso nosotros mismos nos olvidamos de ello. Las familias nos miran como dioses, como “supermanes” capaces de todo, poniendo muchas veces unas expectativas en nosotros que son exageradas y que tienen poco que ver con la realidad. En esos momentos, en los que la muerte está próxima y es irremediable, deberíamos estar mejor preparados y afrontar esa situación con sinceridad y valentía, como parte de la vida y del quehacer médico de cada día.

Negociar con la enfermedad

Fecha de Publicacion : 14/12/2016
Fuente : http://www.nuevatribuna.es/opinion/marciano-sanchez-bayle/negociar-enfermedad/20161214151539134757.html
Autor: Marciano Sánchez Bayle

El último escándalo sobre una colecta supuestamente para tratar a una niña gravemente enferma da pie para hacer algunas reflexiones sobre el tema.

En primer lugar, señalar que no se va a hablar de los verdaderos negociantes con la enfermedad (empresas farmacéuticas y tecnológicas, aseguradoras, empresas de provisión de servicios sanitarios, etc.), sino solo a una parte, la menos importante de los que se plantean negocios con la enfermedad, que lo hacen en base a cuestaciones públicas para atender tales o cuales problemas de salud que, en teoría, carecen de respuesta en nuestro sistema sanitario.

Obviamente este tipo de actuaciones se basan en tres tipos de ideas equivocadas, la primera que todo tiene cura y que la vida puede alargarse casi indefinidamente, creencia bastante innata en los humanos que se niegan a afrontar la muerte como el final necesario e inevitable de todas las personas. La segunda es la que se basa en la supuesta capacidad infinita de la ciencia para superar todos los retos biológicos, la que por cierto está fomentada por las noticias que aparecen en los medios magnificando los avances científicos que supuestamente resuelven todos los problemas de salud (repasen las noticias sobre prometedores avances médicos de hace 30 años y podrán comprobar como la inmensa mayoría se han quedado en nada). Y por último es aquella que piensa que el dinero todo lo puede, y que lo que es gratis en el momento del uso (nuestro sistema sanitario) tiene que ser mucho peor que aquello que se paga, más aún si es carísimo, volvamos a la prensa, no estaría de más recordar el caso de la famosa folclórica desahuciada en España que viajó a USA para recibir “los últimos y mas eficaces tratamientos” y acabó volviendo a nuestro país para fallecer, eso sí con una cuenta corriente muy aligerada, y después de someterse al correspondiente encarnizamiento terapéutico, asimismo todos los días podemos comprobar cómo los multimillonarios se siguen muriendo. Tres ideas que no por erróneas están menos extendidas.

Bien, pues con estos mimbres, cuando a alguien (a él o a sus familiares directos) se le diagnostica una enfermedad grave que no tiene tratamiento eficaz conocido y/o es de pronóstico infausto, la primera reacción que se tiene suele ser de incredulidad y rechazo, una actitud defensiva perfectamente lógica, luego suele acudir a una segunda opinión, profesional o en internet, en este segundo caso es fácil que encuentre las opiniones más disparatadas, y en algunos casos son las únicas que va a atender, porque ya se sabe que tenemos tendencia a agarrarnos “a un clavo ardiendo”, y a veces ello supone entrar en un circuito de actuaciones que agravan su enfermedad, empeoran sus dolencias y aceleran la evolución, y además les timan, porque hay muchos desaprensivos sueltos (por supuesto aunque sea infrecuente, también entre los profesionales).

En general, por supuesto hay excepciones, lo mas probable (en más del 99% de los casos) es que las malas noticias sean ciertas y que las cosas sean tal y como se las contaron, en todo caso si se busca una confirmación mediante una segunda opinión hay que hacerlo en el sistema sanitario público para que no interfiera el animo de lucro a la hora de dar falsas expectativas, y siempre desconfiar de los que le prometen muy buenos resultados (“milagrosos”) porque suelen usar tratamientos no suficientemente contrastados y es más que probable que se trate de una estafa. En este ámbito a veces entran empresas farmacéuticas que intentan vender sus productos para indicaciones no aprobadas o utilizando a los enfermos para ensayos clínicos (conviene recordar que los ensayos clínicos utilizan dos tipos de tratamientos que se suministran de manera “ciega”, es decir sin que lo sepan los enfermos, y uno de ellos puede ser un placebo).

Otra reacción, está ahora muy en boga en nuestro país, es la que realiza búsquedas de donaciones para la investigación ante determinados problemas de salud ante los que no existe una terapia eficaz conocida. Desde luego es mucho más positiva que la anterior y puede que tenga finalmente los efectos buscados, pero es conveniente un sano escepticismo sobre el tema. Recientemente (el 14 de enero de 2016) un artículo del British Medical Journal señalaba que se “desperdiciaba” el 85% de la investigación sobre salud, y aunque se pueda discutir el porcentaje concreto, es obvio que un elevado porcentaje de la investigación que se realiza no obtiene resultados concretos y que muchas líneas de investigación no acaban dando resultados positivos. Aunque el asunto es mucho más complejo porque sabemos que a veces investigaciones sobre un tema concreto acaban dando resultados inesperados (la penicilina es un clásico, pero también los efectos del sofosbuvir sobre el virus de la hepatitis que se conocieron en una investigación sobre el tratamiento del VIH), es decir que la investigación puede que frecuentemente no dé resultados, pero sin ella lo más probable es que no tengamos resultado alguno. Ahora bien, es importante que los fondos para la investigación estén dirigidos por entidades públicas que no tengan intereses económicos directos sobre la misma porque estos son los que frecuentemente la contaminan (falsos resultados, obviar los efectos secundarios negativos, favorecer vías que solo sirven a los investigadores, etc.).

Todo lo dicho se magnifica aun más en el caso de la infancia, porque es un momento en que la muerte nos parece más antinatural y también porque suscita mayores sentimientos de solidaridad y por lo tanto es más manipulable.

En resumen, la enfermedad con frecuencia es manipulada por los que buscan hacer negocio con ella, la mejor prevención es asumir las limitaciones del género humano, comprender la frontera de los conocimientos científicos, y que los sistemas sanitarios públicos, al carecer de intereses económicos, son los que pueden garantizar una actuación más ecuánime y científicamente fundamentada ante los problemas de salud.

La sanidad pública, en peligro por los recortes y el coste de los medicamentos

Fecha de Publicación :11/12/2016
Fuente : http://www.bez.es/114882233/sanidad-publica-peligro-recortes-coste-medicamentos.html
Autor: Manuel Martín Garcia


La política sanitaria del Gobierno Rajoy ha estado orientada a privatizar el Sistema Nacional de Salud, para lo que se han recortado recursos y aumentado la presencia del sector privado en la provisión de atención sanitaria con fondos públicos.

El presupuesto sanitario se redujo durante la crisis en un 18% pasando de 70.464 millones de euros en 2009 a 57.632 millones en 2014, 12.832 millones menos. Somos el país de la OCDE (salvo Grecia) que más ha reducido el presupuesto sanitario, para equipararnos a media de la OCDE deberíamos incrementar el gasto sanitario en 16.649 millones de dólares en ppc. El gasto sanitario perdió 0,7 puntos porcetuales del PIB frente a los 0,2 puntos de la media europea. Ahora en Programa de Estabilidad que ha presentado el Gobierno a la Comisión Europea contempla un nuevo recorte de 1.605 millones a lo largo del 2016.

El dinero público derivado a la privada ha crecido un 52% en los últimos 10 años como consecuencia del incremento de los conciertos para a la utilización de la Colaboración Público Privada para construir y gestionar los centros sanitarios que multiplican los costes reales de cuatro a siete veces, y del aumento del presupuesto de MUFACE (que paso de 2060,5 euros asegurado/año en 2009 a 2091,3 en el 2014, beneficiando a las aseguradoras privadas).

El dinero público derivado a la privada ha crecido un 52% en los últimos 10 años como consecuencia del incremento de los conciertos

La reducción presupuestaria ha ido acompañado de un importante recorte de personal (entre 25.500 y 55.000 trabajadores menos) mientras que la privada lo incrementó en más de 6.000. Estos recortes han generado un gran déficit de personal, generalizado la precariedad laboral, una reducción salarial del 20%, y pérdida de calidad asistencial. Otro efecto colateral ha sido el cierre de 6.000 camas entre 2010 y 2014, a pesar de que tenemos una de los índices de camas por habitante más bajas de la UE.

Un copago que no ayuda

Por último el denominado R.D. Ley 16/2012 ha trasformado el Sistema Nacional de Salud universal, redistributivo y financiado mediante impuestos a otro basado en cotizaciones dejando fuera a quienes trabajan en la economía sumergida y a quienes emigran fuera de España por más de tres meses. La generalización de los copagos, y su extensión a los pensionistas hace que el gasto sanitario de bolsillo se haya incrementado un 53% pasando de 18.907 millones de euros en 2009 a 23.323 en 2014. Alrededor del 25% de los pensionistas no retiran los medicamentos que les han prescrito.

Ocupamos el segundo lugar mundial en consumo de medicamentos, por lo que el gasto farmacéutico extrahospitalario alcanzó en 2015 los 9.362 millones de euros en farmacia y el hospitalario alrededor de otros 6.000 millones, que hace un total de más de 17.000 millones anuales.

La industria sigue sacando al mercado medicamentos cada vez más costosos, infinanciables con el actual prepuesto sanitario. El precio desproporcionado de los antivirales contra la Hepatitis C incrementó un 23% el gasto farmacéutico hospitalario el pasado año, mientras que los fármacos biológicos (que modifican las bacterias para fabricar proteínas para tratar cánceres o artritis), suponen ya el 50% gasto farmacéutico hospitalario (2.250 millones euros), cuando hace apenas 10 años su gasto era nulo. Los laboratorios han anunciado la comercialización de 220 nuevos medicamentos para tratar el cáncer de elevadísimo precio (representan ya el 12,3% del gasto hospitalario a pesar de que no hay evidencia de que hayan incrementado de manera significativa la supervivencia de los enfermos). Por si esto fuera poco las multinacionales farmacéuticas avisan que están investigando otros 586 fármacos (en Fases II, III) y tienen ya 136 en fase previa a su comercialización.

El doble filo de la biomedicina

La llamada biomedicina se está convirtiendo en un problema de salud pública, como consecuencia de la estrategia de los laboratorios y de la industria tecnológica de sacar nuevos fármacos no suficientemente probados (ignorando la Medicina basada en la evidencia), lo que supone un fraude y la generalización de corruptelas en la investigación y comercialización de los estos fármacos. Los gastos en los nuevos medicamentos son un enorme trasvase de fondos públicos a estas industrias a costa de atención de salud, la equidad y el bienestar de la población.

La reducción presupuestaria ha ido acompañado de un importante recorte de personal (entre 25.500 y 55.000 trabajadores menos) mientras que la privada lo incrementó en más de 6.000

Otras amenazas están relacionadas con las licencias adaptativas que permiten aprobar nuevos medicamentos sin contar con evidencia científica suficiente. Los laboratorios y las asociaciones de pacientes financiados por ella, justifican estas licencias rápidas en base a la necesidad de desarrollar tratamientos personalizados dirigidos a un número muy limitado de pacientes, algo que impide desarrollar ensayos clínicos por falta de casos.

Estas licencias y las vías preferentes de evaluación de fármacos para enfermedades graves o rápidamente progresivas (inicialmente indicadas para aprobar fármacos contra el VIH o el cáncer) suponen una puerta de entrada para los nuevos fármacos de elevado precio y eficacia cuestionable en muchos casos.

Poco control sobre nuevos medicamentos

Desgraciadamente los nuevos medicamentos no están siendo suficientemente evaluados por el Ministerio de Sanidad (Agencia Española del Medicamento y Dirección General de Farmacia) y se les fijan, unos precios desproporcionados que no se corresponden con los gastos en investigación y desarrollo. Según la versión de la industria, cada nuevo fármaco que ponen en el mercado requiere más de 800 millones de dólares en investigación, pero estudios independientes estiman que el coste rondaría los 75 u 80 millones de dólares.

La voracidad de la industria es imparable y sigue sacando al mercado medicamentos cada vez más costosos, infinanciables con el actual prepuesto sanitario

Las inversiones para el lanzamiento de un nuevo fármaco han experimentado un fuerte incremento debido al mayor número de ensayos clínicos necesarios antes de su comercialización, consecuencia de una legislación más estricta, que procura mejorar la seguridad de los pacientes, pero también del hecho de que los nuevos fármacos se parecen cada vez más a los antiguos, lo que obliga a realizar más pruebas para poder demostrar las pequeñas diferencias con el fármaco antiguo. Algunas revisiones de la documentación presentada ante la FDA estadounidense estiman que sólo un 20% de la inversión en investigación fue a parar a productos que aportan una mejora terapéutica notable.

La falta de control de la administración sanitaria hace que muchos de los nuevos medicamentos sean más inseguros, más caros y que no aporten mejoras respectos a los ya existentes, en España el número de muertes anuales por efectos adversos de los medicamentos triplica a los accidentes de tráfico. Entre las causas de esta situación esta el que los órganos evaluadores están dirigidos por profesionales con conflictos de intereses con los laboratorios, que anteponen sus intereses a la seguridad de los pacientes y a su acceso equitativo a los mismos. Los laboratorios destinan alrededor del 30% de sus ganancias a pagar viajes y congresos; a financiar la formación continuada; conferencias de líderes académicos a sueldo; artículos de opinión elaborados por empresas especializadas en marketing científico firmados por reconocidos expertos. Buena parte de los ensayos clínicos de medicamentos son diseñados con la finalidad de exagerar los resultados positivos e infra-estimar los efectos adversos y algunas Guías de Práctica Clínica son elaboradas por sociedades profesionales con conflictos de interés con las farmacéuticas.