FADSP Federacion de Asociaciones en defensa Sanidad Publica

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35 años defendiendo la Sanidad Publica

La actuación contra el cáncer debe centrarse en la atención primaria, en la prevención y en la salud pública

Fecha de Publicacion : 02/02/2017
Fuente : http://www.nuevatribuna.es/articulo/salud/actuacion-cancer-debe-centrarse-atencion-primaria-prevencion-salud-publica/20170202113135136276.html
Autor: Fadsp

La Sociedad Española de Oncología Médica ha elaborado un informe que demuestra que el cáncer en España ha aumentado más de lo previsto, sobrepasando ampliamente las estimaciones hechas para 2020. Ante esta información desde la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública quieren comunicar que:

1.- El cáncer, especialmente los más frecuentes como el de colon, pulmón, mama o vejiga, tienen una estrecha relación con los estilos de vida (tabaquismo, consumo de alcohol, alimentación o el ejercicio físico) y la contaminación ambiental. Para modificar estos determinantes es esencial llevar a cabo actividades de promoción y prevención de salud, en los que la educación e información sanitaria de la población son fundamentales.

2.- La Atención Primaria es esencial para llevar a cabo estas actividades. La promoción y la prevención son parte fundamental de este nivel asistencial. Pese a ello en los últimos años, con el subterfugio de la crisis, ha sufrido importantes recortes, muy superiores a los hospitalarios. Así mientras en el año 2014 el gasto hospitalario creció un 3,02 % el gasto en Atención Primaria decreció un 12% y el de salud pública a un 17,08%.

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Fuente: Ministerio de Sanidad

3.- Como consecuencia la participación de la AP en los prepuestos sanitarios ha quedado reducida al 14% del gasto sanitario total, muy por debajo del 25% establecido por el propio Ministerio de Sanidad en la Estrategia AP21. Para alcanzar estos ahorros los servicios sanitarios han recurrido a recortar de plantillas por lo que actualmente el 52,5%  por ciento de los cupos de médicos de Familia estén masificados con más de 1.500 tarjetas (las organizaciones profesionales establecen una ratio de 1.250) y obliga a cada facultativo/a a atender entre 40 y 50 paciente al día. Si tenemos en cuenta que las actividades burocráticas absorben el 30% del trabajo médico en AP, estas no tienen apenas tiempo para desarrollar las actividades de información, educación o trabajo comunitario, necesarias para intervenir sobre los hábitos de vida o los riesgos medioambientales que generan los principales casos de cáncer.

4.- La política del Gobierno de Rajoy está orientada a privatizar el sistema implantando la competencia y el mercado en sanidad, ya que considera la salud como una mercancía más. El negocio sanitario está unido a la atención hospitalaria, al uso intensivo de las nuevas tecnologías diagnósticas y terapéuticas y al consumo de medicamentos (cuanto más costosos mejor), en lo que no tiene cabida la promoción y prevención al ser actividades difícilmente comercializables.

5.- La creación de las Gerencias Integradas de Área supuso la desaparición de las gerencias de Atención Primaria (AP) absorbidas y sometidas a los hospitales. Como consecuencia la AP ha quedado relegada a controlar la puerta de entrada de los mismos y los llamados Procesos Asistenciales.

6.- La gran mayoría de las estrategias contra el cáncer se basan en el diagnóstico temprano como los screenig del cáncer de mama, colon, próstata, pulmón; a la utilización masiva de los nuevos instrumentos diagnósticos (TAC multicortes, Resonancias Magnéticas, mamografías, gammagrafías, aceleradores, etc); o a costosos tratamientos que suponen ya el 12,3% del gasto hospitalario sin que hayan incrementado significativamente la supervivencia de los enfermos. Los nuevos fármacos biológicos (que modifican las bacterias para fabricar proteínas para tratar cánceres o artritis y que están solo al alcance económico de unos pocos, según la propia industria farmacéutica) absorben ya el 40-50% del gasto farmacéutico hospitalario (entre 1.800 y 2.250 millones de euros cuando hace apenas 10 años  su gasto era nulo). En esta estrategia están implicados responsables políticos de la administración, el complejo de la industria farmacéutica y de equipamientos, las grandes corporaciones  tecnológicas y los fondos de inversión internacional, para los que el cáncer es una evidente fuente de negocio.

7.- Desde la FADSP exigen que "para hacer frente a esta epidemia de cáncer, es necesario poner en marcha estrategias de promoción de salud que eviten la aparición del cáncer, en lugar de centrarlas en diagnosticarlo los más temprano posible o en tratamientos imposibles de financiar por los sistemas públicos por sus elevados costes y los recortes presupuestarios, que los dejarán al alcance de unos pocos".

Es esencial potenciar y recuperar el sistema sanitario público y el papel central de la Atención Primaria y los Servicios de Salud Pública.

La sanidad pública en peligro. El abuso tecnológico

Fecha de Publicacion :30/01/2017
Fuente : http://www.nuevatribuna.es/articulo/sanidad/sanidad-publica-peligro-abuso-tecnologico/20170130094920136176.html
Autor:
Manuel Martín García

La política sanitaria del Gobierno Rajoy ha estado orientada a privatizar el Sistema Nacional de Salud, para lo que se han recortado recursos y aumentado la presencia del sector privado en la provisión de atención sanitaria con fondos públicos.

Además se ha complementado con 2 estrategias que tienen como objetivo favorecer la privatización y descapitalizar la Sanidad Pública, la primera de ellas es una política sanitaria que deja en manos de las grandes multinacionales farmacéuticas una parte creciente de los presupuestos públicos favoreciendo un gasto incontrolado y frecuentemente irracional en medicamentos con escaso o nulo impacto para la salud.

La segunda de estas estrategias es la generalización de las nuevas tecnologías pagadas con fondos públicos, (en detrimento de la promoción, prevención y la Atención Primaria) que está promovida por una alianza  en la que están involucrados grupos de poder económico y sanitario denominada Club Gertecht en el que participan altos cargos del Ministerio de Sanidad y de los Servicios de Salud Autonómicos; instituciones docentes, organizaciones profesionales y las principales empresas tecnológicas  que han realizado grandes inversiones en el sector sanitario. En teoría este selecto Club nació con la finalidad de promover la difusión de las nuevas tecnologías en los sistemas sanitarios públicos, aunque su auténtica intención es promocionar el uso intensivo de tecnologías en el Sistema Nacional de Salud. La alianza esta consiguiendo controlar los principales resortes del Sistema apoderándose de los recursos de Información Sanitaria (conocer la salud de la población,  las demandas asistenciales y la actividad de los centros públicos); la compra del equipamiento tecnológico por los centros públicos participando directamente en las decisiones sobre ubicación y precios; participando en la definición de  las prioridades de investigación e innovaciones tecnológicas  (biotecnología y medicina personalizada) controlando los Institutos Biotecnologicos Hospitalarios; orientando la formación del personal sanitario  al consumismo sanitario y la medicalización; haciéndose con los nuevos centros gracias al modelo de Colaboración Público Privada (CPP) que les permite financiar, construir y gestionar los nuevos centros sanitarios; quedándose con servicios diagnósticos  como los Laboratorios Centrales y los servicios de radiología, la donación de sangreel screenig de mama o el Cáncer; o la Estrategia  de Enfermos Crónicos que sustituye los cuidadores de los pacientes por recursos electrónicos instalados en los hogares. Entre los promotores de esta trama  están las multinacionales de la informática,  consultoras, escuelas de negocios, agencias de calidad que auditan hospitales públicos para acceder a información de los mismos y agencias de acreditación y certificación  Hospitalaria que otorgan premios a la gobernanza y a la excelencia de los centros, directivos y profesionales colaboradores. Las empresas del complejo farmaindustrial extiende su red de influencias a las Asociaciones de Pacientes mediante  económicas con ayudas para organizar y asesorías técnicas con el objetivo de que reivindiquen los nuevos y costosos medicamentos e innovaciones de la industria, aunque carezcan de evidencia contrastada.

Para afrontar el riesgo de vaciamiento económico del Sistema Nacional de Salud por estos poderosos grupos de presión económica y profesional proponemos:

1.- Modificar los criterios de la financiación pública y  fijación de precios (con la participación de las Comunidades Autónomas que los pagan) para que estos incluyan criterios que tenga en cuenta los costes reales de la investigación y producción.

2.- Generalizar medidas para reducir costes como las subastas de medicamentos, revisiones  de los precios abusivos, precios por equivalentes terapéuticos, contratos de riesgos compartidos e incluso denunciar las patentes cuando las empresas quieran imponer precios abusivos e irracionales valiéndose de su situación de monopolio. 

3.- Garantizar el abastecimiento de las medicinas eficaces, evitando los que se producen por intereses económicos de las empresas farmacéuticas, para eso es importante contar con una empresa pública farmacéutica que pueda asegurar la fabricación de las medicinas necesarias.

4.- 
Fomentar el uso racional de los medicamentos y nuevas tecnologías creando un Agencias de Evaluación y poner en marcha una política de formación del personal sanitario (pre y post grado) independiente de la industria, que garantice la utilización de los medicamentos y de los recursos tecnológicos  basada en la evidencia y prevenga el uso inapropiado de los mismos.

5.- Complementario al anterior un control estricto del marketing y la información realizada por la industria y su financiación de eventos científicos. Prohibición de financiación privada de las Asociaciones de Pacientes.

6.- Volver a un modelo de atención a la cronicidad basado en los cuidados personales

7.- Recuperar para el sistema sanitario público los sistemas de información, la compra de equipamiento, la investigación, el tratamiento del cáncer, los screenign poblacionales y la gestión de la sangre de los trasplantes.

8.- Impedir a las empresas privadas realizar auditorias de centros públicos y formación de administradores y gestores sanitarios vía MIR.

9.- Desarrollar la investigación pública tanto para orientarla hacia los principales problemas de salud como para desarrollar patentes públicas que permitan escapar de la asfixia económica que suponen las patentes.

10.-Eliminar los copagos del RDL 16/2012 para acabar con las barreras económicas para el acceso de medicinas necesarias.

Sucedió en Granada

Fecha de Publicacion :22/01/2017
Fuente : http://www.nuevatribuna.es/articulo/sanidad/sucedio-granada/20170122111101135892.html
Autor:
Lola Martínez Ruiz y Bernardo Santos Ramos

Las  manifestaciones que se han realizado en Granada contra la fusión de los dos hospitales de la ciudad han tenido un gran éxito de participación y una gran repercusión mediática, tanto por la participación de la población, por su continuidad como por haberse  producido un fenómeno de extensión a otras ciudades de Andalucía.

Los proyectos de fusión podrían tener algún sentido si por ello se entiende la unificación de la gestión, de algunos servicios comunes y logísticos y el compartir servicios altamente especializados que podrían estar ubicados en uno u otro centro. Es un fenómeno existente en grandes aglomeraciones como Londres o Bruselas.

En Andalucía lo que se ha hecho en estos años no tiene nada que ver. Ha sido un proceso que no ha estado planificado, que no ha seguido a una búsqueda de las mejores evidencias en gestión, a un análisis de las carteras de servicios y las cargas asistencias, y que por tanto no ha tenido un plan estratégico de implantación ni se ha explicado ni consensuado con profesionales y con la población. No se puede explicar o consensuar un plan que no existe. Los procesos han sido pura improvisación. Se ha ido fusionando aquellos servicios en los que había una coyuntura de acuerdo, posibilidad de presión o debilidad, con continuos avances y retrocesos. Independientemente de que fuera mejor o peor para la prestación de servicios.

Lo de Granada ha sido ya el colmo del despropósito. El proyecto de fusión de los hospitales parece bastante disparatado y motivado sobre todo por criterios económicos de ahorro. La intervención del viceconsejero Martín Blanco, un personaje bastante oscuro cuya ascensión en el escalafón político no es fácil de explicar por sus méritos, ha sido decisiva en imponer un modelo pensado más hacia una logística y economía de laboratorio sin importar los resultados asistenciales.

Resulta difícil entender que se pretenda mantener urgencias hospitalarias en centros que carecen de los servicios clínicos y diagnósticos básicos, y más aún que se  plantee una gran parte de la asistencia en base a desplazamientos entre dos centros geográficamente alejados y con unas comunicaciones muy deficientes. Y sobre todo que se haya hecho con escaso dialogo, sin escuchar las quejas y las protestas planteadas hace ya muchos meses que señalaban los problemas que luego acabaron planteándose, y que una vez iniciado el conflicto no se abriese una vía de negociación con quienes estaban protagonizándolo.

La prepotencia de la Consejería ha conseguido el triple salto mortal, que la inauguración de un gran hospital como el Parque Tecnológico de la Salud de Granada,  en el que se han invertido grandes recursos durante muchos años, no sea una celebración sino un estrepitoso ridículo.

Es obvio que la amplia respuesta que han tenido las manifestaciones tiene un caldo de cultivo que viene desde lejos.

Conviene recordar que Andalucía lleva años ajustando plantillas, aplicando el aumento de jornada para evitar contratos o pago de guardias, reduciendo la jornada a miles de profesionales, (lo cual, aunque actualmente revertido, ha dejado una huella de crispación que la reversión no ha eliminado), reduciendo prácticamente a cero las sustituciones en atención primaria, reduciendo el número de residentes, con una eventualidad cercana a un tercio de la plantilla, con profesionales de más de treinta y de más de cuarenta años que no han tenido o apenas han tenido ocasión de consolidar su puesto, con un sistema de acreditación de calidad y carrera profesional cuestionado profundamente por los profesionales y dejando de invertir en la reposición de tecnología y dejando que se deterioren las instalaciones. A esto se añade que la participación ciudadana efectiva en los  servicios de salud quedó hace bastantes años confinada en documentos y discursos.

Todo ello inevitablemente ha deteriorado el funcionamiento del sistema sanitario generando un importante descontento entre los trabajadores del mismo y entre la población. A lo que hay que sumar la puesta en funcionamiento de las unidades de gestión clínica que, en la práctica,han estado centradas de una manera importante en el ahorro, de las que las fusiones hospitalarias son una secuela, y los modos excesivamente autoritarios y prepotentes de una administración sanitaria que ha invertido más en propaganda que en pedagogía y donde el Goebeliano repetir de los éxitos en terapias avanzadas o trasplantes e investigación cansaba, irritaba y desmotivaba a los profesionales que estaban sacando adelante el sistema cada día a pesar del nulo apoyo político que recibían. Los profesionales han mantenido el Sistema Sanitario Público Andaluz por puro profesionalismo y responsabilidad con la población, por eso no hay cosa que más irrite que se sacaran réditos políticos continuamente de su trabajo.

Desde la administración andaluza se vende queel grado de privatización en comparación con las otras CCAA es  bajo. Esto es cierto si se miran solo las cifras del presupuesto público que va a conciertos o prestaciones externalizadas. Sin embargo, si se mira la ingente cantidad de recursos que los andaluces dedican a la privada, ha crecido más del doble en los últimos 10 años. Más de un millón de andaluces tienen una póliza privada en una región económicamente desfavorecida, más del 40% de las camas instaladas en Málaga son privadas y hay que recordar que 260.000 andaluces reciben atención hospitalaria de la Empresa Pascual y unos 320.000 de San Juan de Dios. Las puertas giratorias de los directivos del SAS y Empresas Públicas hacia las empresas privadas de asistencia sanitaria, pero también social no han parado de funcionar en estos años.

Por otro lado y como es evidente a las movilizaciones se han apuntado muchos que nunca han tenido el menor interés en la Sanidad Pública pero que ven la ocasión de debilitar al gobierno de la Junta de Andalucía, mas en un momento en que este, o al menos su presidenta, parecen tener ambiciones de ámbito estatal. Esto es legitimo, aunque hay que tenerlo en cuenta, como también lo es que la amplitud de la respuesta social y profesional evidencia el gran aprecio que tienen la ciudadanía y los sanitarios por el sistema sanitario público y la disposición a tener un  compromiso activo con el mismo.

En esta situación ¿Qué se puede hacer?. Lo primero es asumir la realidad, cuando hay un movimiento tan mayoritario de rechazo es que las cosas se han hecho mal y es necesario rectificar. A veces, las administraciones sanitarias tienen el reflejo de intentar doblegar la protesta social con el cansancio y con la represión de mayor o menor intensidad. Es lo que se ha hecho otras veces, el clientelismo entre los profesionales, las maniobras tácticas con los agentes sociales. Sería un error porque estas acciones solo consiguen aumentar la crispación y el descrédito, y  hay que ser conscientes de que, aunque se consiga desactivar la protesta se deja detrás un sentimiento de desapego y frustración que es lo peor que le puede pasar a la Sanidad Pública que precisa del compromiso activo de profesionales y ciudadanía para su buen funcionamiento.

Lo segundo debería de ser buscar una salida razonable que solo puede surgir del acuerdo con las entidades que protagonizan la movilización, porque un acuerdo solo es bueno si hay un consenso social sobre el mismo. Sin querer dar lecciones a nadie, es obvio que existen muchas fórmulas que pueden ser razonables para todos los participantes y que deben ponerse en marcha ya y estar abiertas a todos los que tienen algo que decir, porque, ya lo dice la Declaración de Ottawa  de 1986: La promoción de la salud radica en la participación efectiva y concreta de la comunidad en la fijación de prioridades, la toma de decisiones y la elaboración y puesta en marcha de estrategias de planificación para alcanzar un mejor nivel de salud. La fuerza motriz de este proceso proviene del poder real de las comunidades, de la posesión y del control que tengan sobre sus propios empeños y destinos.

Entra dentro de lo probable  que la  administración sanitaria andaluza obre de buena fe, pero ya se sabe que “el infierno está empedrado de buenas intenciones” y creemos que es hora de rectificar, de llegar a acuerdos y de entender que la mayoría de quienes convocan y participan en las movilizaciones solo desean mejorar la Sanidad Pública y contribuir a su mejora.

Basta de excusas. La situación de la Sanidad es inaceptable

Fecha de Publicacion : 17/01/2017
Fuentehttp://www.nuevatribuna.es/articulo/sanidad/basta-excusas-situacion-sanidad-inaceptable/20170116121308135704.html
Autor: 
Carmen Sánchez Bellido

La realidad es que en una sanidad al límite, sometida a recortes profundos y permanentes (menos presupuesto, menos recursos en Atención Primaria, recortes de personal, de camas hospitalarias etc.), es normal que en periodos que existe un incremento de demanda en la atención sanitaria (como ocurre habitualmente en estas fechas) nuestros centros sanitarios sufran un auténtico caos.

No es justo que se justifique esta situación con excusas como festividades o por la gripe (similar a otros años) en vez de ir a la raíz del problema: solucionar de forma urgente las carencias que desbordan centros y profesionales (falta de material, bajas que no se reponen, no se cubren descansos, cierres de camas, unas 6000 a nivel del Estado…).

Esto es la consecuencia de la agudización de un problema crónico. O ¿no es crónico que las listas de espera persistan de forma alarmante, a pesar de los esfuerzos de los profesionales? (por ejemplo: 2 millones más de consultas de Atención Primaria en 2015). Es inconcebible y un fraude que haya listas de espera de años para determinadas pruebas o para determinadas consultas. El incremento de las listas ha sido del 47% entre el 2009 y el 2015.

La ADSPA-FADSP venimos alertando año tras año de que hay que acabar con los recortes recuperando cuando menos los presupuestos sanitarios de 2009. El gasto en sanidad, educación y servicios sociales bajó del 62.8% en 2013 al 59.7% en 2014.  

Otra demanda es la de recuperar el empleo perdido en el sistema sanitario público (que CCOO cifra en unos 55.000) a fin de la utilización intensiva de los recursos de la Sanidad Pública.

Paralizar los procesos de privatización sanitaria y recuperar los centros privatizados debe ser otra prioridad, de forma que se frene la sangría que supone la derivación de recursos económicos hacia los centros privatizados. Una muestra de esto la tenemos en el CASAR aragonés (fórmula público-privada) con la MAZ, que ha dejado una factura a pagar por las arcas públicas de unos 18 millones de euros, además de múltiples irregularidades en la gestión  

La sanidad privada en España tiene más peso que en los principales países de la UE, señala la OCDE (el gasto medio en sanidad de los países de la UE en 2015 fue de un 7.8% en la pública y un 2.1% en la privada y en España un gasto en PIB de un 6.3% en la pública y un 2.7% en la privada). El gasto de salud en los hogares aumentó un 23% desde el principio de los recortes.

No hay que olvidar el elevado gasto farmacéutico que precisa urgente control, priorizando el derecho de las personas al acceso a los medicamentos por delante de los beneficios empresariales de la industria.

Lejos de aplicar estas y otras medidas que “refloten” nuestra sanidad, la Administración Central sigue caminando hacia un sistema sanitario público residual y la ampliación de su privatización o aplicando medidas como la anunciada por la Ministra de Sanidad (en el mismo sentido van las recomendaciones del informe del Fedea, integrado por directivos del IBEX 35) de aumentar todavía más el copago/repago de los pensionistas que penaliza a los más enfermos mientras se favorece a la industria farmacéutica (entre el 15 y el 25% de ellos no retira los medicamentos prescritos por no poder pagarlos).

Con este panorama, en España, expertos epidemiólogos han encendido las alertas por la ausencia de políticas públicas de protección social, de que los peores efectos de la crisis sobre la salud aún no se han visto.

Otra cuestión anunciada por la Ministra es la de “establecer una puerta única de entrada compartida entre Sanidad y Servicios Sociales”. ¿Supondrá esta medida, un copago encubierto, ya que, como aduce el Consejo General de Trabajo Social, en los Servicios Sociales, la persona asume los gastos de los servicios en función de su nivel económico? ¿Se creará un subsistema en el que haya que pagar por todo?

A este paso no es de extrañar que en un futuro próximo, nuestro sistema sanitario se parezca al NHS británico que, de ser un sistema sanitario público modélico hace décadas, por efecto de la infrafinanciación y privatización, en la actualidad ha llegado al extremo de que los médicos y la propia Cruz Roja de este País están alertando de una importante crisis humanitaria en sus hospitales.

El consumo de alcohol, un problema para la salud pública

Fecha de Publicacion :24/12/2016
Fuente :
http://www.nuevatribuna.es/articulo/salud/consumo-alcohol-problema-salud-publica/20161224145014135065.html
Autor:
Marciano Sánchez Bayle


El consumo de bebidas alcohólicas forma parte de las costumbres de la Humanidad desde tiempos inmemoriales y hay incluso quien refiere que forma parte de nuestra “cultura”

Recientemente el fallecimiento de una niña de 12 años por coma etílico ha disparado las alarmas de la opinión pública sobre el consumo de alcohol en los adolescentes y como suele ser habitual las autoridades sanitarias han anunciado medidas indeterminadas que no se conocen en concreto y que es probable que pasen a mejor vida cuando  el “ruido mediático” se desvanezca.

El consumo de bebidas alcohólicas forma parte de las costumbres de la Humanidad desde tiempos inmemoriales y hay incluso quien refiere que forma parte de nuestra “cultura”, en todo caso se trata de una droga legal que frecuentemente produce adicciones y que tiene en su haber el ser la causa reconocida de numerosos problemas de salud, de morbilidad y de mortalidad. La OMS calcula que en 2012 un total de 3,3 millones de muertes en todo el mundo estaban relacionadas con el consumo de alcohol, las más debidas a enfermedades cardiovasculares y diabetes, enfermedades digestivas, cáncer y accidentes (tanto de circulación como laborales), siendo también importante a tener en cuenta su relación con las muertes violentas, entre otras las de violencia de género. El coma etílico que tanto ha dado que hablar es una causa infrecuente de muerte debida a la ingesta de alcohol, porque la mayoría de los casos mortales son el resultado de un consumo crónico elevado, que en muchos casos produce y/o es un resultado de marginación social y pobreza extrema.

El consumo en España es bastante elevado (72,6 grs/ persona y día de consumo de bebidas alcohólicas en 2014), aunque es cierto que hay una tendencia consistente a su disminución (78,4 en 2000; 145 en 1964), en parte debido a que el porcentaje de población que bebe alcohol a diario también esta lentamente disminuyendo aunque el porcentaje que ha bebido alcohol en los últimos 12 meses permanece prácticamente estable (78,5% en 1997 versus 78,3% en 2013). Un dato algo esperanzador es que entre los jóvenes de 14 a 18 años este porcentaje se ha reducido claramente (del 82,7% en 1994 al 76,8% de 2014).

Con todo es evidente que el modelo de consumo ha cambiado en los últimos 20-30 años y ha pasado de un consumo diario, fundamentalmente de vino, a otro más ocasional (de fin de semana o de vacaciones) y mucho más variado, el 50% del consumo es cerveza, el 8% vino y el 28% licores generalmente en combinados. El consumo ocasional de grandes cantidades favorece las borracheras, porque como en tantas otras drogadicciones el consumo habitual propicia la tolerancia (y la dependencia) y puede pasar mas desapercibido.  Estas intoxicaciones  agudas son  las más llamativas, especialmente en jóvenes (un 22% señala haberse emborrachado en el último mes).

Pero conviene no olvidar que las borracheras tienen mucha visibilidad y si se dan a edades tempranas son mediáticamente muy llamativas, y aunque por supuesto son importantes (las intoxicaciones etílicas agudas son entre el 0,5 y el 1,1% del total de urgencias atendidas),  no son el principal problema de salud producido por el consumo de alcohol que está relacionado con el consumo crónico elevado que es el responsable de la mayoría de la  mortalidad (el 10% de la mortalidad total de la población española entre 15 y 64 años es atribuible al consumo de alcohol) y de los trastornos por abuso de alcohol que sufre el 0,8% de la población, más un 5% más que se calcula tiene un consumo considerado de riesgo. Otro problema de salud importante son los accidentes, el alcohol está implicado en el 30% de las muertes por accidente de tráfico y en un porcentaje no bien conocido de los accidentes laborales y de otro tipo, calculándose que alrededor del 5-15% de las lesiones por accidentes de cualquier tipo están relacionados con el consumo. Su relación con la violencia de género es bien conocida pero no está cuantificada en nuestro país (la OMS en 2006 señala que el consumo de alcohol es el principal factor de riesgo para la violencia de género, en USA en el 55% de los casos). Se ha calculado que los costes sociales del consumo de alcohol en España pueden situarse en el 1% del PIB (más de 10.000 millones €) (Revista Española de Salud Pública 2014).

Siendo conscientes de esta situación es evidente que hay que abordar el problema del consumo de alcohol en nuestro país y hay que hacerlo de una manera integral, entendiendo en primer lugar que todas las bebidas alcohólicas, sin excepción, tienen su parte de responsabilidad en el problema y que aunque haya muy potentes intereses económicos ligados a la producción, distribución y consumo del alcohol, deben de primar los intereses generales de salud de la población. Luego debemos ser conscientes de que como en cualquier otra droga las políticas de prohibición y/o ilegalización no tienen efectos positivos y que como ya se vio con la “ley seca” en USA sus resultados pueden ser mucho peores, y por fin que hay que plantearse el tema sin ningún tipo de “moralina” porque todas las drogas funcionan como un mecanismo de escape ante una realidad insatisfactoria.

¿Qué se puede hacer? El afrontamiento del tabaquismo (la otra gran droga legal de uso significativo en el país) deja claro cuales son las vías de actuación, la primera la concienciación de los riesgos que conlleva el uso y abuso de la sustancia, la segunda es limitar  la publicidad del alcohol en los eventos públicos y especialmente en los deportivos, la tercera  incrementar el precio (en España tenemos el alcohol más barato de Europa), y por supuesto en todas las bebidas alcohólicas sin excepción, aunque no estaría mal hacer un gradiente impositivo en relación con la graduación, luego controlar la dispensación, especialmente a los menores, y regular los lugares de consumo. Y por fin hay que tener en cuenta que estamos tratando de una sustancia que consume más del 75% de la población y que esta históricamente vinculada a muchas de festividades tradicionales(por ejemplo las navideñas, pero también prácticamente todas las fiestas locales y regionales, cumpleaños, etc) desde hace muchos siglos, por lo que hay que empezar por amplias campañas de información /concienciación, de restricción de la publicidad y de subida de los precios mediante impuestos especiales (el precio tiene una gran repercusión sobre el inicio del consumo de los jóvenes), y que lo importante es  tener conciencia de la magnitud del problema, avanzar en la buena dirección, y hacerlo consolidando tendencias a  medio y largo plazo de disminución del consumo.

Recientemente el fallecimiento de una niña de 12 años por coma etílico ha disparado las alarmas de la opinión pública sobre el consumo de alcohol en los adolescentes y como suele ser habitual las autoridades sanitarias han anunciado medidas indeterminadas que no se conocen en concreto y que es probable que pasen a mejor vida cuando  el “ruido mediático” se desvanezca.

El consumo de bebidas alcohólicas forma parte de las costumbres de la Humanidad desde tiempos inmemoriales y hay incluso quien refiere que forma parte de nuestra “cultura”, en todo caso se trata de una droga legal que frecuentemente produce adicciones y que tiene en su haber el ser la causa reconocida de numerosos problemas de salud, de morbilidad y de mortalidad. La OMS calcula que en 2012 un total de 3,3 millones de muertes en todo el mundo estaban relacionadas con el consumo de alcohol, las más debidas a enfermedades cardiovasculares y diabetes, enfermedades digestivas, cáncer y accidentes (tanto de circulación como laborales), siendo también importante a tener en cuenta su relación con las muertes violentas, entre otras las de violencia de género. El coma etílico que tanto ha dado que hablar es una causa infrecuente de muerte debida a la ingesta de alcohol, porque la mayoría de los casos mortales son el resultado de un consumo crónico elevado, que en muchos casos produce y/o es un resultado de marginación social y pobreza extrema.

El consumo en España es bastante elevado (72,6 grs/ persona y día de consumo de bebidas alcohólicas en 2014), aunque es cierto que hay una tendencia consistente a su disminución (78,4 en 2000; 145 en 1964), en parte debido a que el porcentaje de población que bebe alcohol a diario también esta lentamente disminuyendo aunque el porcentaje que ha bebido alcohol en los últimos 12 meses permanece prácticamente estable (78,5% en 1997 versus 78,3% en 2013). Un dato algo esperanzador es que entre los jóvenes de 14 a 18 años este porcentaje se ha reducido claramente (del 82,7% en 1994 al 76,8% de 2014).

Con todo es evidente que el modelo de consumo ha cambiado en los últimos 20-30 años y ha pasado de un consumo diario, fundamentalmente de vino, a otro más ocasional (de fin de semana o de vacaciones) y mucho más variado, el 50% del consumo es cerveza, el 8% vino y el 28% licores generalmente en combinados. El consumo ocasional de grandes cantidades favorece las borracheras, porque como en tantas otras drogadicciones el consumo habitual propicia la tolerancia (y la dependencia) y puede pasar mas desapercibido.  Estas intoxicaciones  agudas son  las más llamativas, especialmente en jóvenes (un 22% señala haberse emborrachado en el último mes).

Pero conviene no olvidar que las borracheras tienen mucha visibilidad y si se dan a edades tempranas son mediáticamente muy llamativas, y aunque por supuesto son importantes (las intoxicaciones etílicas agudas son entre el 0,5 y el 1,1% del total de urgencias atendidas),  no son el principal problema de salud producido por el consumo de alcohol que está relacionado con el consumo crónico elevado que es el responsable de la mayoría de la  mortalidad (el 10% de la mortalidad total de la población española entre 15 y 64 años es atribuible al consumo de alcohol) y de los trastornos por abuso de alcohol que sufre el 0,8% de la población, más un 5% más que se calcula tiene un consumo considerado de riesgo. Otro problema de salud importante son los accidentes, el alcohol está implicado en el 30% de las muertes por accidente de tráfico y en un porcentaje no bien conocido de los accidentes laborales y de otro tipo, calculándose que alrededor del 5-15% de las lesiones por accidentes de cualquier tipo están relacionados con el consumo. Su relación con la violencia de género es bien conocida pero no está cuantificada en nuestro país (la OMS en 2006 señala que el consumo de alcohol es el principal factor de riesgo para la violencia de género, en USA en el 55% de los casos). Se ha calculado que los costes sociales del consumo de alcohol en España pueden situarse en el 1% del PIB (más de 10.000 millones €) (Revista Española de Salud Pública 2014).

Siendo conscientes de esta situación es evidente que hay que abordar el problema del consumo de alcohol en nuestro país y hay que hacerlo de una manera integral, entendiendo en primer lugar que todas las bebidas alcohólicas, sin excepción, tienen su parte de responsabilidad en el problema y que aunque haya muy potentes intereses económicos ligados a la producción, distribución y consumo del alcohol, deben de primar los intereses generales de salud de la población. Luego debemos ser conscientes de que como en cualquier otra droga las políticas de prohibición y/o ilegalización no tienen efectos positivos y que como ya se vio con la “ley seca” en USA sus resultados pueden ser mucho peores, y por fin que hay que plantearse el tema sin ningún tipo de “moralina” porque todas las drogas funcionan como un mecanismo de escape ante una realidad insatisfactoria.

¿Qué se puede hacer? El afrontamiento del tabaquismo (la otra gran droga legal de uso significativo en el país) deja claro cuales son las vías de actuación, la primera la concienciación de los riesgos que conlleva el uso y abuso de la sustancia, la segunda es limitar  la publicidad del alcohol en los eventos públicos y especialmente en los deportivos, la tercera  incrementar el precio (en España tenemos el alcohol más barato de Europa), y por supuesto en todas las bebidas alcohólicas sin excepción, aunque no estaría mal hacer un gradiente impositivo en relación con la graduación, luego controlar la dispensación, especialmente a los menores, y regular los lugares de consumo. Y por fin hay que tener en cuenta que estamos tratando de una sustancia que consume más del 75% de la población y que esta históricamente vinculada a muchas de festividades tradicionales(por ejemplo las navideñas, pero también prácticamente todas las fiestas locales y regionales, cumpleaños, etc) desde hace muchos siglos, por lo que hay que empezar por amplias campañas de información /concienciación, de restricción de la publicidad y de subida de los precios mediante impuestos especiales (el precio tiene una gran repercusión sobre el inicio del consumo de los jóvenes), y que lo importante es  tener conciencia de la magnitud del problema, avanzar en la buena dirección, y hacerlo consolidando tendencias a  medio y largo plazo de disminución del consumo.