FADSP Federacion de Asociaciones en defensa Sanidad Publica

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35 años defendiendo la Sanidad Publica

Historia de una obsesión

Fecha de Publicacion : 20/05/2017
Fuente : http://www.adspsalamanca.org/saludos-mil-lista-normal/24-sistema-sanitario/1046-miguel-barrueco
Autor: Miguel Barrueco
 

Afrontar problemas reiterados cuya solución no depende de uno mismo conduce a dos posibilidades: pasar del problema o que se convierta en una obsesión. Esto es lo que está sucediendo con los médicos y la historia clínica electrónica en Castilla y León. Es tal el cúmulo de contrariedades que su utilizaciónproduce que muchos compañeros han decidido “pasar” directamente de la historia electrónica actual y continuar escribiendo en la tradicional historia de papel. Para otros, por el contrario, la susodicha historia electrónica se ha convertido en una obsesión debido a que entendemos que es absolutamente necesaria para la sostenibilidad del sistema y cada día,con la mejor voluntad, abrimos el programa correspondiente y ante los innumerables fallos que presenta, después de realizar diversos intentos y acumular enfado, cabreo, frustracióny sobre todo pérdida de tiempo, volvemos a la historia de papel como han hecho los que de antemano pasan de Jimena.

Viene esto a cuento de que preparada esta columna hace ya unos días, el tema elegido había sido la historia electrónica, para recordar que hace años venimosreclamandouna solución eficiente al problema, sin haber obtenido ninguna respuesta, pero me encuentro con el hecho de que en un medio digital local un compañero de atención primaria ha publicado un artículo sobre la historia electrónica “clavado” al que yo tenía escrito, de hecho suscribo sus comentarios en el ciento por ciento. ¿Estamos obsesionados?, ¿no sabemos escribir de otra cosa? Me temo que no, me temo que somos mucho más conscientes que la administración sanitaria del retraso informático que arrastramos todos y cada uno de los días.

Los fallos de Medora y Jimena están generando un amplio rechazo por parte de los médicos de los dos niveles asistenciales, especialmente al comprobar que no sirve de nada hacer llegar “por la vía reglamentaria” a los responsables de la toma de decisiones que, se puede presuponer que están en algún despacho, muy alejados de la clínica diaria y, por tanto, de conocer y sufrir cada día los inconvenientes que la persistencia contumaz en el error genera: se siguen desarrollando instrumentos que en opinión de los profesionales ya han demostrado que no son útiles, en vez de optar por adquirir una historia electrónica integrada que ya haya demostrado en otras CC.AA. que funciona correctamente.

Esta situación se completa con algún que otro signo de un retraso informático llamativo como la carencia de la prescripción electrónica en el propio hospital y no disponer de la receta electrónica para los pacientes que acuden a las consultas. Poner en marcha ambos sistemas exige recursos que, obviamente cuestan dinero, pero aumentan considerablemente la seguridad del paciente la eficiencia del sistema. No disponer de receta electrónica y tener que hacer las recetas a mano, con bolígrafo, significa también que en atención especializada se rellenan muchas menos recetas de las que se debería y se remite al paciente a atención primaria para que sea allí donde se extienda la correspondiente receta, sobrecargando el primer nivel asistencial de forma innecesaria.

Me preguntaba hace un año y me pregunto ahora ¿por qué no se han contratado los servicios informáticos con aquellas empresas que los han instalado en otros servicios de salud de otras CC.AA. en los que funcionan muy bien?Lo cierto es que la situación resulta difícil de entender, al menos desde una perspectiva posiblemente limitada como es la de un clínico, apegado al día a día (que es por donde discurre la vida real).La informatización integral de la asistencia sanitaria es imprescindible para garantizar la calidad, seguridad y sostenibilidad del sistema sanitario, precisamente porque es eficiente.

Historia clinica informatizada única

Fecha de Publicacion : 15/05/2017
Fuente : http://www.adspsalamanca.org/2-uncategorised/1045-jose-generoso-gomez-cruz
Autor: José Generoso Gómez Cruz
 

Siempre que hablamos de transformar el modelo asistencial público para hacerlo más eficiente o de la sostenibilidad de la Sanidad Pública en España, incluimos como uno de los pilares imprescindibles, mejorar la coordinación entre la atención primaria y especializada. Así lo han entendido la mayoría de las comunidades autónomas, que ya tienen desde hace años establecida una historia clínica informatizada común, que permite una comunicación directa de la información entre los dos niveles asistenciales con el consiguiente beneficio para el paciente.

Parece que a la Junta de Castilla y León le cuesta adaptarse a los nuevos tiempos, condición imprescindible para conseguir la sostenibilidad de la sanidad pública en el futuro. Ya fuimos la última comunidad autónoma en incorporar la receta electrónica y al paso que vamos seremos la última en incorporar la historia clínica informatizada única.

A la situación actual nos ha llevado la deficiente gestión de la administración. Los sanitarios llevamos más de diez años peleándonos con unos programas informaticos que no sirven. Medora en primaria y Jimena en especializada son nefastos, malos, no permiten  explotar la información que se ha incluido día a día y además son incompatibles.

Esta es la realidad, las cosas están como están y de nada sirve mirar para otro lado sin hacer nada para mejorarlo. Nuestros gestores saben que estos programas no tienen futuro y que antes o después hay que cambiarlos. Es preciso tomar decisiones sin pérdida de tiempo, no podemos esperar más. No hay que inventar nada, la mayoría de las comunidades autónomas ya tienen sus historias clínicas informatizadas establecidas, solo hay que incorporar una de ellas.

Por supuesto que existe un trasfondo económico, por tanto hablo en el terreno hipotético, pero me planteo, ¿cuanto han costado, están costando actualmente los programas Medora y Jimena?, ¿Cuánto cuesta comprar un programa informático, ya desarrollado en otra comunidad autónoma y que ya ha demostrado su solvencia? 

Se plantea para dentro de dos años abrir el edificio del nuevo hospital clínico de Salamanca; no nos podemos permitir un hospital nuevo con una historia clínica informatizada obsoleta como es Jimena, escasamente implantada en el hospital y por tanto coincidiendo en el tiempo con la historia clínica en papel, actualmente gestionada por una empresa privada lo que conlleva un coste que con la informatización de la historia clínica nos ahorraríamos. Nos quedan dos años, no podemos perder más el tiempo si queremos que en 2019 esté establecida la historia clínica informatizada común en Salamanca.

¿Más financiación para el SNS?

Fecha de Publicacion : 01/05/2017
Fuente : http://www.adspsalamanca.org/saludos-mil-lista-normal/18-economia-de-la-salud/1044-miguel-gonzalez-hierro
Autor: Miguel González Hierro
 

No. Mi postura es clara y contundente, no. Y no se trata de una provocación, no es una boutade. Intentaré explicarme.

No más financiación para ser mal utilizada. Del 20 al 30 % de la actividad médica es inadecuada, es decir no está justificada. Y esto no es solo un mal que aqueje a nuestro SNS sino que sucede en la mayoría de los sistemas de salud de los países llamados desarrollados. 

Reflexionando sobre el asunto no deja de ser sorprendente, que al contrario de lo que ocurre en todas las áreas técnicas o industriales, en el mundo de la sanidad la ineficiencia no se intente abordar detectando cuáles son sus causas, donde están las bolsas de ineficiencia o las acciones improductivas, sino inyectando más financiación. Esto es consagrar el principio de ineficiencia, y por ende, de inequidad.

Más dinero pues para generar ineficiencias, no. Más financiación para alimentar intereses privados, conciertos, o mutuas, no. Incrementar los recursos en un sistema que produce yatrogenias (patologías y efectos secundarios de las exploraciones y tratamientos)no me parece buena idea. Seguir alimentando un sistema sanitario que se ha olvidado de generar salud y solo piensa en tratar la enfermedad, no me parece acertado. Hacer crecer una organización que sacraliza la hiperespecialización, donde la técnica es el becerro de oro y donde los valores humanos se van dejando en segundo plano, no lo creo inteligente.

En este contexto, es donde digo no a más financiación. Aunque hace falta, claro que si.

El SNS desde su creación no ha variado, se ha maquillado levemente, se han producido pequeños reajustes, pero no ha seguido la fortísima evolución habida en la sociedad. La financiación adecuada será aquella que decida la sociedad tras conocer la realidad sanitaria, la que quiera y pueda aportar para proteger lo que decida quiere proteger. Seguir esta carrera sin fin de vertiginosa evolución tecnológica, sin reflexionar donde se quiere llegar, es apostar a perder siempre, tanto desde la sostenibilidad, como desde la ética y lo científico.

Junto a esta intervención efectiva y decidida de la sociedad sobre hasta dónde quiere proteger, como quiere hacerlo, bajo qué premisa si curativa o preventiva, y cuanto estádispuesta a pagar sin ineficiencias, falta –desde mi modesta opinión- introducir el otro gran elemento: el paciente y ciudadano como eje y dueño del sistema. Y no solo como un eslogan publicitario. Introducir valores de conducta junto a los técnicos.Tan relevantes deben ser los “indicadores de empatía” o el “grado de confort humano” como los índices de infección.

En resumen, más financiación s, pero no para despilfarrarla en ineficiencias técnicas y humanas.

¿ Dónde está la Atención Primaria?

Fecha de Publicacion : 01/05/2017
Fuente : http://www.adspsalamanca.org/saludos-mil-lista-normal/13-atencion-primaria/1043-jose-maria-casado
Autor: José María Casado
 
La Ley General de Sanidad que instituyó el actual Sistema Nacional de Salud, acaba de cumplir 31 años el día 14 de Abril; con ella, siguiendo el mandato constitucional, la protección de la salud se  amplió a todos los ciudadanos  residentes en el país, y los servicios sanitarios se concentraron bajo la responsabilidad de las Comunidades Autónomas. El modelo fue acertado, referente internacional  y sigue vigente con los achaques propios de la edad.

El mes de Junio también cumplirá los 31 el Decreto de Normas Mínimas de Funcionamiento de los Equipos de Atención Primaria en Castilla y León. Aquí el acierto fue total al promover una original reforma sanitaria para intentar ofrecer una atención integral de salud. Se coordinaron competencias de la antigua Sanidad Pública, Red de Ambulatorios de la Seguridad Social, la Red de Sanitarios Titulares (incluidos veterinarios y farmacéuticos) atomizados y dispersos por todo el territorio nacional, con la inestimable aportación de los nuevos MIR de Familia, trabajado juntos como Equiposde Atención Primaria en Zonas y Centros de Saludregulados por su propio reglamento y bajo la dirección funcional de un Coordinador.

Fue un proyecto ambicioso basado en la concepción integral de la atención a la salud sin centrarse sólo en la enfermedad, considerando al paciente como unidad biopsicosocial y la salud como el resultado de nuestras condiciones y modo de vida. La Atención Primaria es su primer nivel, cercano a donde viven las personas y diseñado para prestar esa atención integral, permanente, continuada, participativa y programada al individuo, la familia, y tambien la puerta de entrada al sistema de servicios de salud especializados como es el hospital.

El método de trabajo también fue novedoso,motivador y liderado eficazmente desde las Gerencias de AP: en equipo, participativo, haciendo diagnósticos de la situación de salud y de los factores que condicionan la morbimortalidad, elaboración de programas de salud, planes de mejora, objetivos, evaluación y análisis, aprendiendo juntos. Abierto a la comunidad con actividades de educación para la salud a grupos y de participación  ciudadana a través de los consejos de saludde zona y con un altísimo grado de satisfacción de los profesionales y usuarios.

El paso del tiempo y la tendencia actual mercantilista y hospitalcentrista de los sistemas sanitarios occidentales han ido empobreciendo las funciones integrales y también el presupuesto del modelo, dedicado hoy día casi exclusivamente a la atención a la enfermedad, ejerciendo con dificultad y poco éxito  la función de puerta de entrada y regulación del sistema de niveles. 

Las Gerencias de AP se dedican casi exclusivamente a labores organizativas y a gestionar la escasez de recursossin pasarse del presupuesto asignado. Los profesionales, profundamente desmotivados, luchan diariamente con un sistema informático desesperante e ineficaz y tratan de encajar consultas y horarios por libranzas, sustituciones y jubilaciones de otros compañeros. Los pacientes comparten  el malestar de los profesionales y además sufren mientras esperan consulta con su médico, con el especialista, una prueba diagnóstica o una operación en las interminables listas de la desesperación. Entre todos habrá que hacer algo.

Aun así, el 80% de los pacientes siguen valorando positivamente la AP, si bien añaden: la Sanidad Pública es magnífica… cuando logras acceder a ella.

LA ASISTENCIA PRIMARIA EXHAUSTA

Fecha de Publicacion : 30/04/2017
Fuente : http://ecosdemilnaufragios.blogspot.com.es/2017/04/destruyendo-la-asistencia-primaria-ap.html
Autor: ecosdemilnaufragios

Llevo más de 35 años ejerciendo en atención primaria (AP) de la salud en Catalunya y en casi todos los ámbitos posibles y nunca antes la había visto tan exhausta, la sobrecarga de trabajo, siempre presente, ha aumentado hasta un punto inadmisible y peligroso, las causas son sabidas:


Poco dinero para la AP: tema crónico agravado por los "recortes", datos del Sindicat de Metges muestran que el presupuesto para la AP se ha reducido un 25% desde el 2007.
La sobrecarga asistencial preexistente se agrava, 1.100 médicos de familia y pediatras menos del 2007 al 2016 (de 6.819 a 5.747). En enfermería las pérdidas son similares. Somos muchos los profesionales que superamos los 2000 ciudadanos asignados


Mayor complejidad de los pacientes y de su manejo ¿causas?: razones sociales (aumento de la pobreza), de edad, de pluripatología. La "centrifugación" de pacientes desde otros niveles asistenciales. Las crecientes dificultades para que se acepten nuestras derivaciones y para acceder a pruebas complementarias (una pregunta :¿por qué tiene que ser este profesional quien dé la cara ante el paciente para comunicárselo?) rechazadas a menudo más por cuestiones económicas que por criterio médico . Afectados por las demoras a especialistas o que han dejado de ser atendidos en los hospitales y que acaban en nuestras consultas. Visitas no presenciales (llamadas telefónicas, e-consulting, visitas "virtuales", alertas médicas) sin tiempo asignado para realizarlas y con la misma responsabilidad legal.


El incremento de la burocracia, que a menudo hay que hacerla fuera del horario laboral, infinidad de correos electrónicos informando de los frecuentes cambios de procesos de trabajo, numerosas reuniones organizativas y de control (ambas, correos y reuniones cada vez más rechazadas en grandes empresas privadas por mermar la productividad). Informes y certificados por las cosas más inverosímiles y de las que el resto de la Administración es fuente inagotables de sorprendentes exigencias. Cambios continuos: informáticos en historia clínica, protocolos de derivación del enfermo, en protocolos diagnósticos y terapéuticos que, en algunas ocasiones, contradicen recomendaciones de sociedades científicas nacionales e internacionales.


La empresa nunca ha respetado la división legalmente acordada del tiempo de jornada impidiendonos hacer otras tareas: formación, investigación, salud comunitaria, educación para la salud, etc.
Cada vez se necesita más tiempo de atención para un paciente inmerso en unas agendas que asiduamente pasan de 35-40 visitas diarias y "da" unos seis u ocho minutos por visita y cada paciente puede consultar por diversos y muy variados motivos que hay que atender "in situ". Introducir datos en el ordenador, verdadera obsesión de los gestores, dificulta la visita ¿da igual? parece que sí. El gestor olvida que trabajamos en servicios personales de alta complejidad y parece que tiene más interés en que trabajemos como en una cadena de montaje de manufacturas. ¿Pretenden, tal vez, que seamos la esponja que absorba el malestar ciudadano por las demoras de todo el sistema.
La gestión es un "caos organizado", los expertos dicen que la sensación de descontrol de un mal gestor se traduce en más medidas de presión. No és casual que los directores de los CAPs pasaran de ser elegidos por los compañeros a ser nombrados desde la cúpula. Han aumentado las figuras de control substrayendo más manos de la asistencia, así las órdenes corren más eficazmente desde la cúpula a las trincheras pero ninguna propuesta de la base sube a las alturas y si el profesional no es escuchado crecen el desánimo y la desmotivación. Tal vez esa sea la intención. Rematan la estrategia creando unidades de gestión que incluyen a dos o más CAPs y el director se hace más huidizo para debatir la toma de decisiones o para sentir de cerca el sufrimiento de los que, hasta ayer, eran sus compañeros ¿Objectivo logrado? ¿Pretenden quizás que seamos la esponja que absorba el malestar de los ciudadanos por las demoras y carencias de todo el sistema?


Los instrumentos gerencialistas de estándares de calitat (EQ) y de dirección por objectivos (DPOs) desplazan el control de la consulta del sanitario al gestor y aumentan el riesgo de incurrir en mala praxis asistencial, eso ya se discute muy seriamente en Inglaterra, la propia comisión de deontología médica de la OMC las denunció como un riesgo de vulneración del código ético hacia el 2009. Los directores de CAP y adjuntos deberían reflexionar y hacer autocrítica sobre su papel de brazo ejecutor de esas directrices, a menudo con amenazas, más de tres veces me han dicho diferentes gestores: "si no te gusta la empresa, vete" y uno le dijo a una comapañera: "no me malinterpretes, si tuviera que elegir a una médico de familia para mí y mi familia series tu, pero no eres rentable para la empresa". Deberían reflexionar, digo, y ¿ por què no? dimitir tots en bloque para que más arriba se replanteen lo que están haciendo a l'AP y a los pacientes.
Habría que evaluar el papel de los gestores como generadores de desigualdades en salud y de variabilidad clínica entre territorios (¿por qué yo puedo pedir una RM y a cuatro kilómetros los compañeros de otro CAP no pueden?), el mal uso de una llamada autonomía de gestión puede llevar a que un director imponga unas condiciones allá y otro, otras diferentes acullá. Eso se añade a la que ya se genera por las diferentes carteras de servicios contratadas con los diferentes proveedores de servicios sanitarios, por ejemplo: un servicio no puede aplicar una técnica "x" y los pacientes de la zona colindante, con otro proveedor, sí y los mecanismos de "compensación" fallan con demasiada frecuencia.
Las condiciones laborales han empeorado mucho para los profesionales y son ya muy conocidos los efectos de la precariedad sobre la salud física y psíquica de los trabajadores, pero se habla menos de otros dos: los errores y los retrasos diagnósticos que caen sobre el ciudadano.


La jornada habitual de los facultativos es imposible de realizar sin perjudicar nuestra salud y poner en riesgo la del paciente. Con nuestra queja velamos por la salud de todos, profesionales y pacientes.
La gran mayoría de los profesionales de la AP creemos en lo tarea que hacemos y queremos un sistema que garantice su supervivència y para mi está claro que eso sólo es posible en un sistema cien por cien público y sin técnicas de gestión propias del sector privado y de producción de bienes de consumo, nuestra salud no lo es.

Los dirigentes de la sanidad conocen las "motivaciones intrínsecas" de nuestro trabajo y abusan de ellas. Saben que no abandonaremos a la sra. Ana o al sr. Antonio, pero muchos empiezan a entender que aguantando conseguimos el efecto contrario, que políticos y gestores sigan haciendo lo mismo y es preciso cambiar. El cambio es posible, buena parte de los remedios son de tipo normativo y de gestión-organización y i no requieren grandes inversiones económicas, sólo voluntad política.