Si alguien ha dudado del proteccionismo del Sr. Consejero hacia el sector sanitario privado, que ya temíamos desde el principio de su mandato, los hechos acontecidos últimamente han despejado toda duda.
Los sistemas sanitarios públicos se basan en una concepción que choca frontalmente con los mecanismos de mercado, se fundamentan en que las personas reciban la atención sanitaria según sus necesidades y aporten por la vía de los impuestos según sus posibilidades. Por tanto, si así se hiciera pocas posibilidades de "negocio" quedarían para las empresas privadas de provisión y aseguramiento sanitario, salvo que, como ocurre en Canarias, sea la propia Consejería de Sanidad la que deje servicios sin cubrir, de modo interesado en unos casos o por infravaloración en otros. Esto ocurre con los Servicios de Urgencias Pediátricas, las pruebas de detección precoz del cáncer y con la pobrísima dotación para Programas de Promoción de la Salud y Prevención de la Enfermedad.
Es conocida la proliferación, con anuncios en los medios incluso, de ofertas para la detección precoz del cáncer de colon, de Servicios de Urgencias Pediátricas por parte de varias empresas privadas, la primera y muy destacada este verano la del Grupo Hospitalario San Roque los antiguos y seguros futuros patronos del Sr. Baltar, lo que nos da que pensar. El Sr. Consejero se ha cansado de decir que no consigue pediatras para el Servicio Canario de la Salud, debe ser que las empresas privadas los crean por generación espontánea, pero lo cierto es que los que completan su formación se van, ¿no será que su oferta laboral, de precaria, más que una oferta es un insulto para los profesionales? y ¿quizás también porque a los pocos que hay les permite usted trabajar tanto para la empresa privada como en la Sanidad Pública?.
Precisamente esta última pregunta nos permite enlazar con otro hecho lamentable denunciado en las últimas semanas, nos referimos al caso del Jefe del Servicio de Oncología Radioterápica del Hospital Dr. Negrín que "compatibilizaba", desde hace años, dicho puesto con la misma labor, ¡Oh Casualidad!,como Jefe de Servicio de Oncología Radioterápica de la Clínica San Roque a la cual se derivan, por el Concierto de la Radioterapia, los pacientes del Hospital Dr. Negrín. Es muy escandaloso que dos personas que tuvieron alto nivel de responsabilidad en la creación y gestión del nuevo Servicio de Oncología Radioterápica de la Clínica San Roque (José Mauel Baltar, su Director de Operaciones de entonces y Pedro Lara, Jefe del Servicio de Oncología Radioterápica del Hospital Dr. Negrín) se ocuparan de enviar y autorizar los pacientes de Radioterapia que se conciertan con esa clínica, y que el coste de la concertación haya aumentado significativamente.