FADSP Federacion de Asociaciones en defensa Sanidad Publica

FADSP Federacion de Asociaciones en defensa Sanidad Publica

Sanidad Hospital Publica Enfermera Medico Doctor Gestion privada operaciones sanitario paciente

35 años defendiendo la Sanidad Publica

LA ASISTENCIA PRIMARIA EXHAUSTA

Fecha de Publicacion : 30/04/2017
Fuente : http://ecosdemilnaufragios.blogspot.com.es/2017/04/destruyendo-la-asistencia-primaria-ap.html
Autor: ecosdemilnaufragios

Llevo más de 35 años ejerciendo en atención primaria (AP) de la salud en Catalunya y en casi todos los ámbitos posibles y nunca antes la había visto tan exhausta, la sobrecarga de trabajo, siempre presente, ha aumentado hasta un punto inadmisible y peligroso, las causas son sabidas:


Poco dinero para la AP: tema crónico agravado por los "recortes", datos del Sindicat de Metges muestran que el presupuesto para la AP se ha reducido un 25% desde el 2007.
La sobrecarga asistencial preexistente se agrava, 1.100 médicos de familia y pediatras menos del 2007 al 2016 (de 6.819 a 5.747). En enfermería las pérdidas son similares. Somos muchos los profesionales que superamos los 2000 ciudadanos asignados


Mayor complejidad de los pacientes y de su manejo ¿causas?: razones sociales (aumento de la pobreza), de edad, de pluripatología. La "centrifugación" de pacientes desde otros niveles asistenciales. Las crecientes dificultades para que se acepten nuestras derivaciones y para acceder a pruebas complementarias (una pregunta :¿por qué tiene que ser este profesional quien dé la cara ante el paciente para comunicárselo?) rechazadas a menudo más por cuestiones económicas que por criterio médico . Afectados por las demoras a especialistas o que han dejado de ser atendidos en los hospitales y que acaban en nuestras consultas. Visitas no presenciales (llamadas telefónicas, e-consulting, visitas "virtuales", alertas médicas) sin tiempo asignado para realizarlas y con la misma responsabilidad legal.


El incremento de la burocracia, que a menudo hay que hacerla fuera del horario laboral, infinidad de correos electrónicos informando de los frecuentes cambios de procesos de trabajo, numerosas reuniones organizativas y de control (ambas, correos y reuniones cada vez más rechazadas en grandes empresas privadas por mermar la productividad). Informes y certificados por las cosas más inverosímiles y de las que el resto de la Administración es fuente inagotables de sorprendentes exigencias. Cambios continuos: informáticos en historia clínica, protocolos de derivación del enfermo, en protocolos diagnósticos y terapéuticos que, en algunas ocasiones, contradicen recomendaciones de sociedades científicas nacionales e internacionales.


La empresa nunca ha respetado la división legalmente acordada del tiempo de jornada impidiendonos hacer otras tareas: formación, investigación, salud comunitaria, educación para la salud, etc.
Cada vez se necesita más tiempo de atención para un paciente inmerso en unas agendas que asiduamente pasan de 35-40 visitas diarias y "da" unos seis u ocho minutos por visita y cada paciente puede consultar por diversos y muy variados motivos que hay que atender "in situ". Introducir datos en el ordenador, verdadera obsesión de los gestores, dificulta la visita ¿da igual? parece que sí. El gestor olvida que trabajamos en servicios personales de alta complejidad y parece que tiene más interés en que trabajemos como en una cadena de montaje de manufacturas. ¿Pretenden, tal vez, que seamos la esponja que absorba el malestar ciudadano por las demoras de todo el sistema.
La gestión es un "caos organizado", los expertos dicen que la sensación de descontrol de un mal gestor se traduce en más medidas de presión. No és casual que los directores de los CAPs pasaran de ser elegidos por los compañeros a ser nombrados desde la cúpula. Han aumentado las figuras de control substrayendo más manos de la asistencia, así las órdenes corren más eficazmente desde la cúpula a las trincheras pero ninguna propuesta de la base sube a las alturas y si el profesional no es escuchado crecen el desánimo y la desmotivación. Tal vez esa sea la intención. Rematan la estrategia creando unidades de gestión que incluyen a dos o más CAPs y el director se hace más huidizo para debatir la toma de decisiones o para sentir de cerca el sufrimiento de los que, hasta ayer, eran sus compañeros ¿Objectivo logrado? ¿Pretenden quizás que seamos la esponja que absorba el malestar de los ciudadanos por las demoras y carencias de todo el sistema?


Los instrumentos gerencialistas de estándares de calitat (EQ) y de dirección por objectivos (DPOs) desplazan el control de la consulta del sanitario al gestor y aumentan el riesgo de incurrir en mala praxis asistencial, eso ya se discute muy seriamente en Inglaterra, la propia comisión de deontología médica de la OMC las denunció como un riesgo de vulneración del código ético hacia el 2009. Los directores de CAP y adjuntos deberían reflexionar y hacer autocrítica sobre su papel de brazo ejecutor de esas directrices, a menudo con amenazas, más de tres veces me han dicho diferentes gestores: "si no te gusta la empresa, vete" y uno le dijo a una comapañera: "no me malinterpretes, si tuviera que elegir a una médico de familia para mí y mi familia series tu, pero no eres rentable para la empresa". Deberían reflexionar, digo, y ¿ por què no? dimitir tots en bloque para que más arriba se replanteen lo que están haciendo a l'AP y a los pacientes.
Habría que evaluar el papel de los gestores como generadores de desigualdades en salud y de variabilidad clínica entre territorios (¿por qué yo puedo pedir una RM y a cuatro kilómetros los compañeros de otro CAP no pueden?), el mal uso de una llamada autonomía de gestión puede llevar a que un director imponga unas condiciones allá y otro, otras diferentes acullá. Eso se añade a la que ya se genera por las diferentes carteras de servicios contratadas con los diferentes proveedores de servicios sanitarios, por ejemplo: un servicio no puede aplicar una técnica "x" y los pacientes de la zona colindante, con otro proveedor, sí y los mecanismos de "compensación" fallan con demasiada frecuencia.
Las condiciones laborales han empeorado mucho para los profesionales y son ya muy conocidos los efectos de la precariedad sobre la salud física y psíquica de los trabajadores, pero se habla menos de otros dos: los errores y los retrasos diagnósticos que caen sobre el ciudadano.


La jornada habitual de los facultativos es imposible de realizar sin perjudicar nuestra salud y poner en riesgo la del paciente. Con nuestra queja velamos por la salud de todos, profesionales y pacientes.
La gran mayoría de los profesionales de la AP creemos en lo tarea que hacemos y queremos un sistema que garantice su supervivència y para mi está claro que eso sólo es posible en un sistema cien por cien público y sin técnicas de gestión propias del sector privado y de producción de bienes de consumo, nuestra salud no lo es.

Los dirigentes de la sanidad conocen las "motivaciones intrínsecas" de nuestro trabajo y abusan de ellas. Saben que no abandonaremos a la sra. Ana o al sr. Antonio, pero muchos empiezan a entender que aguantando conseguimos el efecto contrario, que políticos y gestores sigan haciendo lo mismo y es preciso cambiar. El cambio es posible, buena parte de los remedios son de tipo normativo y de gestión-organización y i no requieren grandes inversiones económicas, sólo voluntad política.

Destruyendo la Asistencia Primaria (AP)

Fecha de Publicacion : 30/04/2017
Fuente : http://ecosdemilnaufragios.blogspot.com.es/2017/04/destruyendo-la-asistencia-primaria-ap.html
Autor: ecosdemilnaufragios

   Un intermediario del comercio me dijo hace años: "si quieres ganar dinero, compra a kilos y vende a gramos". Parece que los dirigentes de la sanidad piensan igual. El nefasto Joan Prat (lo recuerdan?) desde su presidencia en el ICS lo intentó con su propia empresa que, no lo olvidemos, era y es una empresa pública, quiso fragmentarlo en consorcios (personificación jurídica mucho menos exigente en el control del dinero público) de menor tamaño y venderlos a entidades privadas. En Lleida tuvo su Waterloo, buena parte de la ciudadanía salió a la calle para defender la empresa ICS de sus propios gestores, la veían mucho más próximo a una sanidad pública que lo que pretendían imponer.


   La idea sigue viva, desde hace unos años la aplican a la atención primaria (AP). La fórmula es sencilla, se delimita un colectivo de la población apetecible para cierto sector privado, se incentiva (positiva y negativamente) a los profesionales de la AP a registrar informáticamente y de forma exhaustiva todas las actuaciones realizadas sobre dicho colectivo lo que permite tasar muy ajustadamente el costo sanitario de cada paciente; se les "empaqueta" y "etiqueta" con un nombre: pacientes PADES o ATDOM o PCC; se saca a concurso la asistencia a ese "paquete" en el "mercado de proveedores sanitarios" y automáticamente, por ley, el ICS no puede concursar por ser instrumento propio del CatSalut.


   Una vez en manos de la empresa que ganadora pueden pasar dos cosas: primera, los ciudadanos afectados serán visitados por profesionales de dicha empresa y pierden contacto con los que les han visitado desde hace años. Hoy día hablamos de pacientes mayores, frágiles y complejos por múltiples factores en su inmensa mayoría. Segundo, lo ideal para dicha empresa, que se haga el contrato del servicio y cobre aquella empresa, pero que el mayor peso del trabajo siga recayendo sobre el personal del CAP, es decir la AP, eso sí, sin los recursos que se lleva aquella empresa.


   En diversas zonas del entorno de Barcelona ya se ha hecho esta maniobra con algún colectivo de ciudadanos (el dos Vallesos, l'Hospitalet , Sarrià...), ganados por la misma entidad privada.


   Muchos pacientes sienten que su doctora o enfermera de siempre les deja en los últimos momentos de su vida y lo manifiestan con amargura. La AP pierde uno de sus rasgos más importantes: la longitudinalidad de la asistencia, hasta el final, lo que suele aportar calidad y calidez a la atención prestada. Los profesionales protestan pero ahogados por una gran sobrecarga bien fomentada por los gestores y, en algunos centros, afectados por estrategias organizativas que ya les iban desvinculando de algunos pacientes, acaban resignándose. Hay que recalcar que esas estrategias son transmitidas y ejecutadas con empeño, presiones y más de un engaño por los que antes fueron compañeros y ahora andan metidos en la gestión.


   Unos pocos ganan, muchos pierden y a la AP la van reduciendo progresivamente, tal vez nos dejen para urgencias, quizás reediten una nueva "Beneficencia" ¿recuerdan? o simplemente la hagan desaparecer, tal vez porque no somos un gran negocio privado, somos un buen servicio público y molestamos en el mercadeo de la asistencia sanitaria, lo que prima es el negocio al estilo USA.

La privatización silenciosa de la Sanidad

Fecha de Publicacion : 26/04/2017
Fuente : http://www.nuevatribuna.es/articulo/sanidad/privatizacion-silenciosa-sanidad/20170426144033139146.html
Autor: Marciano Sánchez Bayle

Evidentemente estamos ante un nuevo episodio de una estrategia que ha sido la guía del PP madrileño desde los gobiernos de Esperanza Aguirre y que hace unos años Forgés recogió en una de sus viñetas, en la que un señor le dice a otro “Hay que destrozar todo lo público para demostrar que no funciona” y el otro le contesta “pero que buenas ideas tienes Esperancita”. Pues eso la privatización sanitaria se sustenta en gran parte en el deterioro intencionado de los hospitales públicos.
Se trata de un nuevo intento de potenciar al sector privado a costa del deterioro del sistema sanitario público que rememora al “Plan de Sostenibilidad” que intentaron implantar el tándem González – Lamela (recuérdese que en ese momentos se pretendía convertir el hospital de La Princesa en un centro de media y larga estancia para favorecer los nuevos centros privados de la Comunidad de Madrid).
 
La política de dejar en manos del sector privado la asistencia sanitaria de los casos rentables, dejando al sector publico la asistencia sanitaria de los enfermos más complejos y con mayores costes es un continuo en la actuación de la política sanitaria del PP. En concreto el hospital público de Móstoles ha tenido una sistemática postergación para favorecer el centro privado  construido mediante una concesión administrativa a pesar de que su coste/cama/día es un 14,95% superior a los hospitales de gestión pública.
 
Así entre 2012 y 2015 (según las Memorias oficiales del SERMAS) el hospital público de Móstoles ha visto reducidas su número de camas (pasando de 411 a 349), a la vez el centro privado de Móstoles sufragado con recursos públicos mediante una concesión administrativa las ha incrementado ligeramente (10 camas más) y se le ha asignado un número de tarjetas significativamente superior a la del hospital público, ( 171.632 frente a 156.866 para el hospital público), situación que aún se empeora más mediante la derivación de enfermos desde el centro de llamadas (según los últimos datos publicados el centro privado recibió 16.293 citas más de las que les correspondían mientras el centro público tuvo 8.890 citas menos). Congruentemente también que el hospital público de Móstoles ha tenido sistemáticas disminuciones presupuestarias, que continúan (el 6,95% menos en 2016 respecto al año anterior en el último presupuesto aprobado en la Comunidad de Madrid).
 
Conviene recordar que este centro privado es propiedad de una multinacional por Fresenius Helios, una de las mayores multinacionales europeas de provisión sanitaria, y que presta asistencia sanitaria, pagada con fondos públicos en 4 centros sanitarios que cubren al 12,47% de la población madrileña.
 
La Comunidad de Madrid en respuesta a las críticas que se han realizado a estas intenciones de deteriorar el hospital público de Móstoles ha respondido con 2 argumentos, los dos inconsistentes, que no se cambiaba la cartera de servicios y que Madrid necesitaba camas de media y larga estancia. Respecto al primero hay que señalar que si se reconvierten 130 camas en media y larga estancia el hospital se verá obligado a remitir una parte importante de los enfermos agudos a otro centro (casi con toda certeza al centro privado de la misma localidad), con lo que “la cartera será la misma” en teoría, porque los enfermos no podrán ser atendidos en el centro o se incrementara de manera notable la lista de espera.
 
El segundo es todavía más llamativo. En 2012 había 590 camas de media estancia en Madrid, que habían pasado a ser 574 en 2015, lo que resulta inconsistente con la necesidad de las mismas, que por supuesto existe, pero es más, las 15.351 camas  financiadas públicamente de la región (que incluyen los centros privados y semiprivados) se habían convertido en 15.035 en 2015 (es decir 496 camas menos), pero además en 2015 había un hospital más que en 2012 (el de Villalba con 164 camas), de manera que como los centros privados no disminuyeron camas sino que las aumentaron en este periodo, la perdida de camas en hospitales públicos fue de 650 camas. Si se necesitan camas de media estancia ¿no deberían utilizarse precisamente estas 650 camas que el SERMAS ha cerrado en los últimos 5 años? ¿y porque no abrir un centro de media y larga estancia en el antiguo hospital de Puerta de Hierro, instalaciones hoy cerradas y no utilizadas a la espera que se caigan por desuso?, y llegando aún más lejos ¿es que los centros privados financiados con fondos públicos no pueden destinar una parte de sus camas a la media y larga estancia?.
 
Parece obvio que estamos ante una maniobra descarada para favorecer el centro privado de Móstoles a costa de un mayor deterioro del hospital público. Esta situación es totalmente inaceptable, hay que rechazarla, y debe exigirse la utilización de los centros de gestión pública al 100%, por motivos sanitarios y de eficiencia económica. Todos tenemos la responsabilidad  de parar este atropello cuya paralización depende de que los trabajadores de la Sanidad y  la ciudadanía seamos capaces de  movilizarnos activamente para evitarlo, porque Madrid necesita camas de media y larga estancia pero deteriorar el hospital público de Móstoles no es la alternativa para conseguirlas.

Decisiones médicas

Fecha de Publicacion : 22/04/2017
Fuente : http://www.adspsalamanca.org/saludos-mil-lista-normal/18-economia-de-la-salud/1042-aurelio-fuertes-martin
Autor: Aurelio Fuertes Martin

Las grandes decisiones en política sanitaria son sin duda transformadoras y pueden modificar la salud de la población, la satisfacción de la misma, la eficiencia y calidad del sistema sanitario y la equidad en la atención. Por eso es importante hacer una lectura crítica de las mismas y estar alerta en las decisiones que pueden generar un deterioro del sistema o su privatización. Pero los médicos podemos hacer mucho más. Nuestras decisiones, millones de decisiones diarias, las decisiones de un 0,5% de ciudadanos españoles, que es el porcentaje de la sociedad española que representamos los médicos, pueden modificar hasta un 75% del PIB dedicado a servicios de salud. Pero siendo importante el aspecto económico de nuestras decisiones, puede ser mayor nuestra responsabilidad en la percepción de salud o enfermedad de los ciudadanos o los riesgos a los que podemos someterlos en el contexto de nuestros estudios o tratamientos.

Estas reflexiones vienen a colación por mi creciente desconcierto ante la situación actual de la práctica médica, así el número tan notable de derivaciones de pacientes a los servicios hospitalarios por causas que deberían tratarse en el Centro de Salud o la ingente demanda de pruebas o nuevas consultas solicitadas por los médicos hospitalarios, sin que éstas vayan a suponer un cambio en la actitud terapéutica. Los recursos tecnológicos son hoy muy potentes y la formación de los médicos es sin duda muy importante. ¿Dónde está entonces el problema? Quizás la fe ciega en que la tecnología lo puede resolver todo, en lugar de la reflexión que sigue a una anamnesis detenida, una exploración física cuidadosa y unas pruebas complementarias básicas, lo que puede y debe hacer cualquier médico. El problema no se detiene en la consulta individual, va más allá, por ejemplo en algunas Guías Clínicas de expertos, donde a veces sin evidencias potentes se recomiendan nuevas pruebas y seguimientos especializados de los pacientes, que acaban por convertir la vida de estos en una vivir para la enfermedad, con infinitas vistas a los centros hospitalarios e infinitas pruebas, que de ninguna manera son inocuas y que llevan irremediablemente a otras.

He aprovechado estos días de vacaciones para repasar un clásico de bolsillo: “Breve historia de la Medicina” de Roy Porter y para devorar la serie de HMO “The Knick”, que retrata fielmente los progresos quirúrgicos en el Nueva York de 1900. Es importante repensar el pasado para entender el ahora. La Medicina ha ido desarrollándose pacientemente a través de los siglos, con frecuentes saltos cualitativos. Los adelantos tecnológicos de estos últimos 40 años han sido espectaculares y suponen un avance en el desarrollo médico como nunca existió, pero ello no debe hacernos perder de vista nuestra verdadera misión y actuar en consecuencia. En el momento que nos ha tocado vivir es inmenso el conocimiento que tenemos de las enfermedades y el buen médico debe conocerlas, pero es aún más importante “conocer” al enfermo y tratar su enfermedad. El médico que así lo haga no será solo bueno, será un gran médico (W. Osler dixit)

Los Consejos de Salud, una oportunidad para la participación

Fecha de Publicacion : 22/04/2017
Fuente : http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2017/04/22/consejos-salud-oportunidad-participacion/823277.html
Autor: Mario Soler Torroja


   Desde la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de la Región de Murcia (ADSPRM) defendemos la participación ciudadana como expresión de una democracia participativa que supere la mera delegación en políticos y gestores. La participación de pacientes y usuarios debe ser un pilar imprescindible para que la sanidad pública responda de forma eficiente a las necesidades en salud de los ciudadanos. Escuchamos con frecuencia la intención de que los pacientes se sitúen en el centro del sistema y sean sus protagonistas, pero cuesta encontrar acciones concretas que lo hagan posible.

   El Consejo de Salud de la Región de Murcia no ha conseguido una participación ciudadana efectiva y, aún estando contemplados en la ley, los Consejos de Salud de Área nunca se habían constituido hasta ahora. En junio del pasado año se publicó el Decreto 54/2016 regulándose los citados Consejos con funciones meramente consultivas y de asesoramiento (reguladas en la Ley 4/1994 de Salud de la Región de Murcia). Desde la ADSPRM no renunciamos a seguir reivindicando órganos de participación efectiva en la planificación y en la toma de decisiones y estamos convencidos de que llegará el momento de exigirlos. Hemos decidido de momento tratar de avanzar, apostando por el máximo aprovechamiento de los regulados Consejos de Salud de Área y de Zona Básica, para iniciar la participación efectiva de los ciudadanos en nuestro sistema sanitario.

   El pasado 18 de enero la Junta Directiva de la ADSPRM celebró una reunión con el Director Gerente del Servicio Murciano de Salud, Francisco Agulló, en la que le ofrecimos la colaboración para el mejor desarrollo de los Consejos de Salud y el máximo aprovechamiento de sus funciones. Celebramos conocer que el Director Gerente también apuesta por un futuro con órganos de participación con competencias en la planificación y en la toma de decisiones. Felicitamos también conocer que, a excepción del Área 4, estaban ya constituidos los Consejos de Salud de ocho Áreas Sanitarias. Para facilitar nuestra colaboración y en bien de la imprescindible transparencia, le solicitamos que la composición de todos los Consejos, así como que las actas de sus reuniones fueran públicas, lo que es ya una realidad. Todos los ciudadanos pueden consultarlas en el portal murciasalud.es (Consejos de Salud de Área). Los procedimientos de selección de sus miembros y la composición de los Consejos ha sido variopinta y debe mejorarse mucho en el futuro, con mayor participación de las organizaciones representadas. Llama mucho la atención que las asociaciones de consumidores y usuarios están representadas por la misma persona en todos los Consejos de Salud, lo que debería obligar a revisar los procesos de nombramientos. Es imprescindible que la información se mantenga actualizada en la web, pudiendo leerse ya las actas de la primera reunión de cinco Consejos de Salud de Área.

   Sigue estando pendiente la constitución del Consejo del Área del Noroeste, lo que desde aquí demandamos en cumplimiento de la ley.

   El pasado 8 de marzo celebramos una reunión con el Presidente del Consejo de la Transparencia, José Molina, quien nos mostró todo su apoyo en nuestra petición de máxima transparencia y su colaboración para favorecer la participación ciudadana efectiva. Los Consejos de Salud de Área ofrecen una oportunidad que los ciudadanos no podemos desaprovechar. Las personas que constituyen los Consejos en representación de las distintas organizaciones no deben defraudar las expectativas generadas. Hemos de superar el comprensible escepticismo sobre las posibilidades de participación real en nuestro maltratado sistema sanitario. Nuestros representantes tienen la responsabilidad de aprovechar al máximo las funciones de los Consejos como la de verificar que las actuaciones se adecuen a la normativa sanitaria y se desarrollen de acuerdo con las necesidades sociales, la de conocer el anteproyecto del presupuesto del Área de Salud antes de su aprobación y conocer la memoria anual del Área e informar sobre la misma también antes de su aprobación. Los ciudadanos podrán exigir explicaciones sobre las listas de espera y los tiempos de demora que les afectan, analizar problemas de accesibilidad y de organización de los servicios y proponer mejoras a problemas concretos y cotidianos. Los ciudadanos podrán también proponer acciones para la necesaria reorientación de nuestro sistema sanitario hacia la promoción de la salud y la mejora de sus determinantes sociales.

   En la ADSPRM consideramos imprescindible ofrecer a todos los miembros de los Consejos la necesaria formación para una participación ciudadana en salud responsable y efectiva, y propusimos al Director Gerente del SMS que esa formación se ofreciera a través de la Universidad de Murcia, propuesta que sabemos está valorando. Por nuestro compromiso con promover la participación ciudadana la ADSPRM informó a Francisco Agulló de nuestra decisión de constituir un observatorio de los Consejos de Salud en la Región de Murcia, emitiendo informes periódicos sobre su desarrollo, dándole garantías de hacerlo con objetividad y el máximo rigor. Confiamos en que el primer informe que emitiremos en el presente año refleje que las Gerencias de las nueve Áreas Sanitarias están promoviendo el pleno desarrollo de sus Consejos de Salud y que éstos empiecen a dar sus frutos.