FADSP Federacion de Asociaciones en defensa Sanidad Publica

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35 años defendiendo la Sanidad Publica

La OCDE y su visión de la salud en Europa

Fecha de Publicacion : 31/05/2017
Fuente : http://www.adspsalamanca.org/2-uncategorised/1048-esperanza-gonzalez-marin
Autor: Esperanza González Marín
 

En esta ocasión vamos a justificar nuestra defensa de la Sanidad Pública apoyándonos  en un documento eminentemente economicista comoHealth a GlanceEurope 2016, (Panorama de la

Salud: Europa, 2016) quepublicó la OCDE en diciembre de 2016.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) tiene como misión: “promover políticas que mejoren el bienestar económico y social de las personas alrededor del mundo”. La OCDE define sus actividades con estas palabras: “ofrecemos un foro donde los gobiernos puedan trabajar conjuntamente para compartir experiencias y buscar soluciones a los problemas comunes, trabajamos para entender qué es lo que conduce al cambio económico, social y ambiental, medimos la productividad y los flujos globales del comercio e inversión, analizamos y comparamos datos para realizar pronósticos de tendencias y fijamos estándares internacionales dentro de un amplio rango de temas de políticas públicas”.

El documento citado trata aspectos como: la influencia de la enfermedad en el mercado laboral, el estado de salud y determinantes de la misma (esperanza de vida, percepción de la calidad de salud, hábitos…), gasto, efectividad, calidad, accesibilidad y evaluación de los sistemas de salud de los países europeos. Tras el análisis de los datos expone unas recomendaciones generales en lo que se refiere a los objetivos a conseguir y señala los puntos negros de cada país. Nos limitaremos, en este momento, a las primeras en las que pide a los países europeos que sigan las siguientes tendencias:

Mayor efectividad, es decir reducir muertes prematuras y aumentar los años de bienestar.

Mayor accesibilidad, que esta sea universal y no discriminatoria, que la ratio de profesionales sea suficiente y que no haya dificultades para el acceso (de distancia o de tiempo).

Mayor adaptación a los cambios sociales como la tendencia al envejecimiento de la población y a problemas de salud derivados del mismo.

Y por último, para ello es imprescindible fortalecer el nivel primario de acceso al sistemay así responder a las necesidades de la poblaciónCuanto mejor sea la accesibilidad, la coordinación con el nivel especializado y la calidad de la atención su papel de filtro será más eficiente y menor el gasto.

Recordemos que la organización tiene entre sus siglas las palabras “Desarrollo Económico”, no es una organización que proceda de ámbitos sanitario o de salud, y que estos objetivos los plantea porque conseguir la prevención de enfermedades crónicas (como las derivadas de hábitos no saludables) en personas en edad laboral tiene una importante repercusión económica y porque una accesibilidad fácil mejora el papel de filtro de la Atención Primaria y disminuye gastos hospitalarios. 

Evidentemente no están reñidos los objetivos de eficiencia con mejora de la calidad de la salud y de la asistencia sanitaria.

Salud y suerte

Fecha de Publicacion : 29/05/2017
Fuente : http://www.lacronicadesalamanca.com/170696-salud-suerte/
Autor: Alicia Alonso Asoc. para la Defensa de la Sanidad Pública
 

De tanto en cuanto surgen en los medios historias de héroes anónimos que sufren una enfermedad devastadora. Historias que conmueven a la opinión pública. Como el caso de Pablo, el chico con leucemia que concienció al país de la importancia de la donación de médula; o Adrián, el niño que quería ser torero pero falleció por un sarcoma de Ewing.
Me llama la atención que estas historias siempre traen consigo dos ideas equivocadas, que pueden llegar a ser perjudiciales para el enfermo y la sociedad.

Por un lado, esa idea tan arraigada de “lucha contra la enfermedad” que invade todos los titulares. El enfermo como héroe optimista que se enfrenta y derrota al enemigo. Puede que nos resulte novelesca y romántica, pero le imprime al paciente una responsabilidad que no es suya. Si supera la enfermedad es porque es un luchador. Y, si muere ¿es que no luchó lo suficiente? y si se deprime, ¿es que es débil? … no claro, en esos casos fue “mala suerte” … Lo que nos lleva a la segunda idea errónea.

“Por suerte”, “por mala suerte” y sus derivados religiosos como “gracias a Dios”. Con estas afirmaciones hacemos todo lo contrario: nos quitarnos la responsabilidad de lo sucedido. No hicimos nada mal, “fue mala suerte”.

Ninguna de estas dos ideas es acertada. Si el enfermo es optimista será positivo para su bienestar psíquico, pero no cambiará el pronóstico de su enfermedad. Y si fallece será porque no conocemos el tratamiento adecuado o no hemos podido hacérselo llegar. Así, antes del descubrimiento de la penicilina, sobrevivir o no a una infección quedaba en las manos de la suerte o de Dios, y ahora recae en los antibióticos.

El desenlace de las enfermedades depende fundamentalmente de dos pilares: la ciencia y la política. La primera nos permite avanzar en el conocimiento de la fisiología, de los mecanismos por los cuales se produce la enfermedad y cómo afrontarlos. Y con la segunda organizamos nuestro sistema sanitario para dar cobertura a nuestra población.

Cuanto más sepamos de cómo funciona la enfermedad y sus tratamientos menos espacio de responsabilidad le quedará a la suerte.

Por lo tanto, todos somos parcialmente responsables de la situación. Es muy importante invertir en investigación y en sanidad y no dejar nuestro futuro y el de los nuestros “en manos de la suerte”.

 

Historia de una obsesión

Fecha de Publicacion : 20/05/2017
Fuente : http://www.adspsalamanca.org/saludos-mil-lista-normal/24-sistema-sanitario/1046-miguel-barrueco
Autor: Miguel Barrueco
 

Afrontar problemas reiterados cuya solución no depende de uno mismo conduce a dos posibilidades: pasar del problema o que se convierta en una obsesión. Esto es lo que está sucediendo con los médicos y la historia clínica electrónica en Castilla y León. Es tal el cúmulo de contrariedades que su utilizaciónproduce que muchos compañeros han decidido “pasar” directamente de la historia electrónica actual y continuar escribiendo en la tradicional historia de papel. Para otros, por el contrario, la susodicha historia electrónica se ha convertido en una obsesión debido a que entendemos que es absolutamente necesaria para la sostenibilidad del sistema y cada día,con la mejor voluntad, abrimos el programa correspondiente y ante los innumerables fallos que presenta, después de realizar diversos intentos y acumular enfado, cabreo, frustracióny sobre todo pérdida de tiempo, volvemos a la historia de papel como han hecho los que de antemano pasan de Jimena.

Viene esto a cuento de que preparada esta columna hace ya unos días, el tema elegido había sido la historia electrónica, para recordar que hace años venimosreclamandouna solución eficiente al problema, sin haber obtenido ninguna respuesta, pero me encuentro con el hecho de que en un medio digital local un compañero de atención primaria ha publicado un artículo sobre la historia electrónica “clavado” al que yo tenía escrito, de hecho suscribo sus comentarios en el ciento por ciento. ¿Estamos obsesionados?, ¿no sabemos escribir de otra cosa? Me temo que no, me temo que somos mucho más conscientes que la administración sanitaria del retraso informático que arrastramos todos y cada uno de los días.

Los fallos de Medora y Jimena están generando un amplio rechazo por parte de los médicos de los dos niveles asistenciales, especialmente al comprobar que no sirve de nada hacer llegar “por la vía reglamentaria” a los responsables de la toma de decisiones que, se puede presuponer que están en algún despacho, muy alejados de la clínica diaria y, por tanto, de conocer y sufrir cada día los inconvenientes que la persistencia contumaz en el error genera: se siguen desarrollando instrumentos que en opinión de los profesionales ya han demostrado que no son útiles, en vez de optar por adquirir una historia electrónica integrada que ya haya demostrado en otras CC.AA. que funciona correctamente.

Esta situación se completa con algún que otro signo de un retraso informático llamativo como la carencia de la prescripción electrónica en el propio hospital y no disponer de la receta electrónica para los pacientes que acuden a las consultas. Poner en marcha ambos sistemas exige recursos que, obviamente cuestan dinero, pero aumentan considerablemente la seguridad del paciente la eficiencia del sistema. No disponer de receta electrónica y tener que hacer las recetas a mano, con bolígrafo, significa también que en atención especializada se rellenan muchas menos recetas de las que se debería y se remite al paciente a atención primaria para que sea allí donde se extienda la correspondiente receta, sobrecargando el primer nivel asistencial de forma innecesaria.

Me preguntaba hace un año y me pregunto ahora ¿por qué no se han contratado los servicios informáticos con aquellas empresas que los han instalado en otros servicios de salud de otras CC.AA. en los que funcionan muy bien?Lo cierto es que la situación resulta difícil de entender, al menos desde una perspectiva posiblemente limitada como es la de un clínico, apegado al día a día (que es por donde discurre la vida real).La informatización integral de la asistencia sanitaria es imprescindible para garantizar la calidad, seguridad y sostenibilidad del sistema sanitario, precisamente porque es eficiente.

Historia clinica informatizada única

Fecha de Publicacion : 15/05/2017
Fuente : http://www.adspsalamanca.org/2-uncategorised/1045-jose-generoso-gomez-cruz
Autor: José Generoso Gómez Cruz
 

Siempre que hablamos de transformar el modelo asistencial público para hacerlo más eficiente o de la sostenibilidad de la Sanidad Pública en España, incluimos como uno de los pilares imprescindibles, mejorar la coordinación entre la atención primaria y especializada. Así lo han entendido la mayoría de las comunidades autónomas, que ya tienen desde hace años establecida una historia clínica informatizada común, que permite una comunicación directa de la información entre los dos niveles asistenciales con el consiguiente beneficio para el paciente.

Parece que a la Junta de Castilla y León le cuesta adaptarse a los nuevos tiempos, condición imprescindible para conseguir la sostenibilidad de la sanidad pública en el futuro. Ya fuimos la última comunidad autónoma en incorporar la receta electrónica y al paso que vamos seremos la última en incorporar la historia clínica informatizada única.

A la situación actual nos ha llevado la deficiente gestión de la administración. Los sanitarios llevamos más de diez años peleándonos con unos programas informaticos que no sirven. Medora en primaria y Jimena en especializada son nefastos, malos, no permiten  explotar la información que se ha incluido día a día y además son incompatibles.

Esta es la realidad, las cosas están como están y de nada sirve mirar para otro lado sin hacer nada para mejorarlo. Nuestros gestores saben que estos programas no tienen futuro y que antes o después hay que cambiarlos. Es preciso tomar decisiones sin pérdida de tiempo, no podemos esperar más. No hay que inventar nada, la mayoría de las comunidades autónomas ya tienen sus historias clínicas informatizadas establecidas, solo hay que incorporar una de ellas.

Por supuesto que existe un trasfondo económico, por tanto hablo en el terreno hipotético, pero me planteo, ¿cuanto han costado, están costando actualmente los programas Medora y Jimena?, ¿Cuánto cuesta comprar un programa informático, ya desarrollado en otra comunidad autónoma y que ya ha demostrado su solvencia? 

Se plantea para dentro de dos años abrir el edificio del nuevo hospital clínico de Salamanca; no nos podemos permitir un hospital nuevo con una historia clínica informatizada obsoleta como es Jimena, escasamente implantada en el hospital y por tanto coincidiendo en el tiempo con la historia clínica en papel, actualmente gestionada por una empresa privada lo que conlleva un coste que con la informatización de la historia clínica nos ahorraríamos. Nos quedan dos años, no podemos perder más el tiempo si queremos que en 2019 esté establecida la historia clínica informatizada común en Salamanca.

¿Más financiación para el SNS?

Fecha de Publicacion : 01/05/2017
Fuente : http://www.adspsalamanca.org/saludos-mil-lista-normal/18-economia-de-la-salud/1044-miguel-gonzalez-hierro
Autor: Miguel González Hierro
 

No. Mi postura es clara y contundente, no. Y no se trata de una provocación, no es una boutade. Intentaré explicarme.

No más financiación para ser mal utilizada. Del 20 al 30 % de la actividad médica es inadecuada, es decir no está justificada. Y esto no es solo un mal que aqueje a nuestro SNS sino que sucede en la mayoría de los sistemas de salud de los países llamados desarrollados. 

Reflexionando sobre el asunto no deja de ser sorprendente, que al contrario de lo que ocurre en todas las áreas técnicas o industriales, en el mundo de la sanidad la ineficiencia no se intente abordar detectando cuáles son sus causas, donde están las bolsas de ineficiencia o las acciones improductivas, sino inyectando más financiación. Esto es consagrar el principio de ineficiencia, y por ende, de inequidad.

Más dinero pues para generar ineficiencias, no. Más financiación para alimentar intereses privados, conciertos, o mutuas, no. Incrementar los recursos en un sistema que produce yatrogenias (patologías y efectos secundarios de las exploraciones y tratamientos)no me parece buena idea. Seguir alimentando un sistema sanitario que se ha olvidado de generar salud y solo piensa en tratar la enfermedad, no me parece acertado. Hacer crecer una organización que sacraliza la hiperespecialización, donde la técnica es el becerro de oro y donde los valores humanos se van dejando en segundo plano, no lo creo inteligente.

En este contexto, es donde digo no a más financiación. Aunque hace falta, claro que si.

El SNS desde su creación no ha variado, se ha maquillado levemente, se han producido pequeños reajustes, pero no ha seguido la fortísima evolución habida en la sociedad. La financiación adecuada será aquella que decida la sociedad tras conocer la realidad sanitaria, la que quiera y pueda aportar para proteger lo que decida quiere proteger. Seguir esta carrera sin fin de vertiginosa evolución tecnológica, sin reflexionar donde se quiere llegar, es apostar a perder siempre, tanto desde la sostenibilidad, como desde la ética y lo científico.

Junto a esta intervención efectiva y decidida de la sociedad sobre hasta dónde quiere proteger, como quiere hacerlo, bajo qué premisa si curativa o preventiva, y cuanto estádispuesta a pagar sin ineficiencias, falta –desde mi modesta opinión- introducir el otro gran elemento: el paciente y ciudadano como eje y dueño del sistema. Y no solo como un eslogan publicitario. Introducir valores de conducta junto a los técnicos.Tan relevantes deben ser los “indicadores de empatía” o el “grado de confort humano” como los índices de infección.

En resumen, más financiación s, pero no para despilfarrarla en ineficiencias técnicas y humanas.