FADSP Federacion de Asociaciones en defensa Sanidad Publica

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¿De verdad queremos un mal Gobierno?

Fecha de Publicacion : 06/09/2016
Fuente :
http://www.nuevatribuna.es/opinion/sergio-fernandez-ruiz/verdad-queremos-mal-gobierno/20160906121457131490.html

Autor: Sergio Fernández Ruiz

      Después del rechazo del Parlamento a la investidura de Mariano Rajoy, parece que nos movemos en una situación apocalíptica en la que este país necesita con urgencia un gobierno que, según se dice, automáticamente supondría la solución de todos los problemas. Pero parece olvidarse que el PP y Mariano Rajoy ya han gobernado, en concreto 4 años más 1 en funciones, y por lo tanto puede conocerse perfectamente lo que se puede esperar de este gobierno en concreto.

       En Sanidad, y hablo de esta materia porque es la que más conozco, los resultados mas notables del gobierno del PP han sido los siguientes:
              1.- Con la aprobación del RDL 16/2012, hemos pasado de un modelo sanitario en el que el derecho a la atención sanitaria estaba vinculada a la ciudadania a otro en que se basa en la afiliación a la Seguridad Social. A la vez, se ha excluido del derecho a la atención sanitaria a colectivos como los inmigrantes no regularizados y los españoles con estancias en el extranjero superiores a 90 días y, por si fuera poco, se han puesto en marcha copagos farmacéuticos que impiden que un porcentaje importante de la población (el 4% según los datos del Barómetro Sanitario) no accedan a los medicamentos prescritos por motivos económicos. Todo ello sin tener en cuenta los copagos en transporte, dietas, prótesis y órtesis que siguen vigentes, aunque no se hayan aplicado.
              2.- Los recortes en Sanidad, a pesar de que se había prometido en repetidas ocasiones no hacerlos, de una cuantía no bien conocida pero que oscilan entre los 10.000 millones €, que reconoce el gobierno, y los 23.000 millones €, según señalan otras fuentes. De resultas de ellos, se han disminuido notablemente las plantillas sanitarias y no sanitarias y se ha producido un impacto muy negativo sobre el funcionamiento de la Sanidad Pública (cierres de camas, quirófanos, puntos de atención continuada, etc).
              3.- La acelerada privatización del sistema sanitario público, que aunque ya se había iniciado hace tiempo se ha recrudecido con la crisis y el ultimo gobierno del PP, utilizando múltiples formulas (externalizaciones, concesiones administrativas, PFI, unidades de gestión clínica, etc) y agravando por sus sobrecostes los recortes para los centros de gestión publica.
              4.- El descontrol del gasto farmacéutico, especialmente el gasto hospitalario (2.500 millones € mas en 2015 respecto al año anterior), pero también del gasto en recetas, a pesar de las exclusiones, efectos de los copagos, mas el pacto con Farmaindustria garantizándoles un incremento al mismo nivel del crecimiento del PIB, poniendo de relieve que la política del Ministerio de Sanidad solo favorece los intereses de las multinacionales y se olvida de las necesidades de los mas pobres y mas enfermos.
              5.- Un Ministerio de Sanidad incompetente e impotente, sin capacidad para articular una política de salud ni garantizar la cohesión interterritorial, siempre sumiso a los intereses mas retrógrados (véase el caso de la normativa sobre la prescripción de enfermería) y que solo favorece los intereses privados. En fin, son solo unos ejemplos, los más evidentes. Por eso hay que hacerse la pregunta clave, ¿es ese el gobierno que queremos?, ¿lo que necesitamos es que haya un gobierno, cualquiera, y no nos importa que sea un mal gobierno que esté dispuesto a acabar de destruir el sistema sanitario público? El sentido común nos dice que, esa postura, es un sinsentido y una posición suicida, porque la Sanidad Pública es una pieza fundamental para la vida y la calidad de vida de la población, sobre todo en un momento en el que la crisis económica ha laminado los salarios y las desigualdades se han incrementado exponencialmente.

         Ya se sabe que hay una insistente presión mediática orquestada por los grandes poderes económicos que quieren un gobierno del PP, porque es el que mejor defiende sus intereses, también en Sanidad, favoreciendo el aseguramiento y la provisión privada, pero no es menos cierto que quienes pueden articular una alternativa tampoco se están luciendo y el sectarismo y los personalismos la hacen muy difícil. En cualquier caso, ojalá recapaciten y se logre un gobierno que coloque entre sus prioridades la recuperación de la Sanidad Pública, por el bien de la ciudadanía, pilar básico de estado, el del bienestar. De no ser así, ¿Habría que arriesgarse a unas terceras elecciones antes de establecer otro gobierno del PP dedicado a destruir el mejor sistema sanitario que ha tenido este país y uno de los mejores del mundo? ¿O se impondría el absolutismo hacia la continuidad del deterioro en los últimos cinco años? En estos dos supuestos, únicamente la ciudadanía tenemos la respuesta, en las calles y en las urnas
Fecha de Publicacion : 26/10/2016
Fuente :
http://www.actasanitaria.com/humanizar-la-salud-humanizar-la-sanidad-publica/

Autor: Pedro Lorente

Humanizar la salud, humanizar la Sanidad Publica - Acta Sanitaria

Fecha de Publicacion : 26/10/2016
Fuente :
http://www.actasanitaria.com/humanizar-la-salud-humanizar-la-sanidad-publica/

Autor: Pedro Lorente

La mercantilización de la sanidad comporta, a juicio del autor, su deshumanización, por lo que reclama un cambio en los actuales planteamientos, por más que el sistema público esté ofreciendo datos dignos de atención gracias al esfuerzo de los profesionales.


Desde la puesta en vigor de la Ley General de Sanidad en el 1986, el Sistema Nacional de Salud se ha desarrollado en una continua contradicción. Inmerso en un sistema capitalista de libre mercado, el Sistema Nacional de Salud (SNS) estaba orientado a dar respuesta a las necesidades asistenciales de la población. A su vez, el mercado sanitario también ha ido evolucionando desarrollando nuevas oportunidades de negocio con la salud que, a menudo, entraban en conflicto y debilitaban el sistema sanitario público.

El desarrollo del sector privado y aumento de su hegemonía en las cuestiones de salud ha venido acompañado de un desarrollo de políticas y leyes neoliberales plasmadas en el Real Decreto 16/2012 entre otras. Es una realidad palpable que existe una preocupante mercantilización de la salud y sanidad pública, y que grandes empresas sanitarias entienden la salud y el sistema sanitario como una oportunidad de negocio. Reducir la enfermedad a una mercancía supone un grave síntoma de deshumanización social.

Reducir la enfermedad a una mercancía supone un grave síntoma de deshumanización social.

Nuestro sistema sanitario público y nuestro derecho constitucional a la protección de la salud se debilitan por las privatizaciones, recortes, falta de regulación adecuada de los precios de los medicamentos esenciales y nuevas tecnologías, los tratados internacionales de libre comercio y el copago farmacéutico entre otras cuestiones. Aunque el SNS es fuerte, pues se fundamenta en valores sólidos expresados en la constitución y la LGS, no es inmune a la mercantilización de la salud, ni al desarrollo del negocio no sostenible de la industria farmacéutica y otras empresas del sector sanitario, que no renuncian a su tasa de constante de beneficio aunque sea a costa de la enfermedad. Los objetivos de estos conglomerados empresariales atienden a obtener beneficio y no a mejorar la salud de la población.
Imbricación de lo privado en lo público

De todos es conocido la influencia de los laboratorios sobre el personal sanitario, la iniciativa investigadora del sector privado inundando el mercado con moléculas rentables aunque no se adapten a las necesidades sanitarias de la población, presiones a los países por las leyes de patentes, excesivo papel de la industria para fijar el precio del medicamento, etc. Tenemos ejemplos de estas prácticas en numerosos países (como en la India en el caso Novartis), por eso entendemos que nuestro país no es una excepción.

Hemos demostrado durante estos 30 años, desde la puesta en marcha de la Ley General de Sanidad, que, cuando una sociedad se lo propone, es capaz de garantizar y concretar el derecho a la protección de la salud

Existe también, un aumento de la implantación de empresas transnacionales sanitarias en España, animadas por las privatizaciones de hospitales públicos que crecen en nuestro territorio (por ejemplo Centene en el caso de hospitales privatizados de la Comunidad Valenciana, etc). Y, pese a todo esto, nuestro SNS, que siempre ha navegado en aguas revueltas, no ha dejado de desempeñar su función gracias a los profesionales sanitarios, respondiendo a las necesidades de la salud de la población por encima de cualquier interés. Resultado de este esfuerzo es que nuestro sistema sanitario significa garantía del derecho a la protección de la salud. Hemos demostrado durante estos 30 años, desde la puesta en marcha de la Ley General de Sanidad, que, cuando una sociedad se lo propone, es capaz de garantizar y concretar el derecho a la protección de la salud y procurar un enorme beneficio en términos de salud para todos los ciudadanos que la componen. Por extensión, hemos demostrado que es posible garantizar cualquier derecho fundamentales como la educación o el trabajo.
Humanización y mercado

Pero el derecho a la protección de la salud transciende del propio sistema sanitario, porque se fundamenta en la dignidad de la persona, expresada en la Declaración de los Derechos del Hombre y en nuestra propia Constitución. Esta condición es la que nos humaniza frente a las amenazas del mercado.

Frente a la mercantilización de la salud y la sanidad, es preciso reclamar el papel humano de la salud y enfermedad para conseguir superar las amenazas mercantilistas. La humanización de la sanidad y salud, en el actual contexto, es una respuesta necesaria frente a la mercantilización. Humanizar la salud significa desprivatizar, responder a las necesidades de la población conforme a sus realidades (no conforme a los intereses del mercado), revocar leyes retrógradas y contrarias al derecho de la salud (como el RD 16/2012 entre otras), oponerse a los acuerdos transnacionales de libre comercio, regular el precio del medicamento y las patentes, mejorar la calidad y seguridad de los pacientes-ciudadanos, etc. En definitiva, es proteger la dignidad humana defendiendo la Salud y la Sanidad Pública.