FADSP Federacion de Asociaciones en defensa Sanidad Publica

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35 años defendiendo la Sanidad Publica

La sanidad pública, en peligro por los recortes y el coste de los medicamentos

Fecha de Publicación :11/12/2016
Fuente : http://www.bez.es/114882233/sanidad-publica-peligro-recortes-coste-medicamentos.html
Autor: Manuel Martín Garcia


La política sanitaria del Gobierno Rajoy ha estado orientada a privatizar el Sistema Nacional de Salud, para lo que se han recortado recursos y aumentado la presencia del sector privado en la provisión de atención sanitaria con fondos públicos.

El presupuesto sanitario se redujo durante la crisis en un 18% pasando de 70.464 millones de euros en 2009 a 57.632 millones en 2014, 12.832 millones menos. Somos el país de la OCDE (salvo Grecia) que más ha reducido el presupuesto sanitario, para equipararnos a media de la OCDE deberíamos incrementar el gasto sanitario en 16.649 millones de dólares en ppc. El gasto sanitario perdió 0,7 puntos porcetuales del PIB frente a los 0,2 puntos de la media europea. Ahora en Programa de Estabilidad que ha presentado el Gobierno a la Comisión Europea contempla un nuevo recorte de 1.605 millones a lo largo del 2016.

El dinero público derivado a la privada ha crecido un 52% en los últimos 10 años como consecuencia del incremento de los conciertos para a la utilización de la Colaboración Público Privada para construir y gestionar los centros sanitarios que multiplican los costes reales de cuatro a siete veces, y del aumento del presupuesto de MUFACE (que paso de 2060,5 euros asegurado/año en 2009 a 2091,3 en el 2014, beneficiando a las aseguradoras privadas).

El dinero público derivado a la privada ha crecido un 52% en los últimos 10 años como consecuencia del incremento de los conciertos

La reducción presupuestaria ha ido acompañado de un importante recorte de personal (entre 25.500 y 55.000 trabajadores menos) mientras que la privada lo incrementó en más de 6.000. Estos recortes han generado un gran déficit de personal, generalizado la precariedad laboral, una reducción salarial del 20%, y pérdida de calidad asistencial. Otro efecto colateral ha sido el cierre de 6.000 camas entre 2010 y 2014, a pesar de que tenemos una de los índices de camas por habitante más bajas de la UE.

Un copago que no ayuda

Por último el denominado R.D. Ley 16/2012 ha trasformado el Sistema Nacional de Salud universal, redistributivo y financiado mediante impuestos a otro basado en cotizaciones dejando fuera a quienes trabajan en la economía sumergida y a quienes emigran fuera de España por más de tres meses. La generalización de los copagos, y su extensión a los pensionistas hace que el gasto sanitario de bolsillo se haya incrementado un 53% pasando de 18.907 millones de euros en 2009 a 23.323 en 2014. Alrededor del 25% de los pensionistas no retiran los medicamentos que les han prescrito.

Ocupamos el segundo lugar mundial en consumo de medicamentos, por lo que el gasto farmacéutico extrahospitalario alcanzó en 2015 los 9.362 millones de euros en farmacia y el hospitalario alrededor de otros 6.000 millones, que hace un total de más de 17.000 millones anuales.

La industria sigue sacando al mercado medicamentos cada vez más costosos, infinanciables con el actual prepuesto sanitario. El precio desproporcionado de los antivirales contra la Hepatitis C incrementó un 23% el gasto farmacéutico hospitalario el pasado año, mientras que los fármacos biológicos (que modifican las bacterias para fabricar proteínas para tratar cánceres o artritis), suponen ya el 50% gasto farmacéutico hospitalario (2.250 millones euros), cuando hace apenas 10 años su gasto era nulo. Los laboratorios han anunciado la comercialización de 220 nuevos medicamentos para tratar el cáncer de elevadísimo precio (representan ya el 12,3% del gasto hospitalario a pesar de que no hay evidencia de que hayan incrementado de manera significativa la supervivencia de los enfermos). Por si esto fuera poco las multinacionales farmacéuticas avisan que están investigando otros 586 fármacos (en Fases II, III) y tienen ya 136 en fase previa a su comercialización.

El doble filo de la biomedicina

La llamada biomedicina se está convirtiendo en un problema de salud pública, como consecuencia de la estrategia de los laboratorios y de la industria tecnológica de sacar nuevos fármacos no suficientemente probados (ignorando la Medicina basada en la evidencia), lo que supone un fraude y la generalización de corruptelas en la investigación y comercialización de los estos fármacos. Los gastos en los nuevos medicamentos son un enorme trasvase de fondos públicos a estas industrias a costa de atención de salud, la equidad y el bienestar de la población.

La reducción presupuestaria ha ido acompañado de un importante recorte de personal (entre 25.500 y 55.000 trabajadores menos) mientras que la privada lo incrementó en más de 6.000

Otras amenazas están relacionadas con las licencias adaptativas que permiten aprobar nuevos medicamentos sin contar con evidencia científica suficiente. Los laboratorios y las asociaciones de pacientes financiados por ella, justifican estas licencias rápidas en base a la necesidad de desarrollar tratamientos personalizados dirigidos a un número muy limitado de pacientes, algo que impide desarrollar ensayos clínicos por falta de casos.

Estas licencias y las vías preferentes de evaluación de fármacos para enfermedades graves o rápidamente progresivas (inicialmente indicadas para aprobar fármacos contra el VIH o el cáncer) suponen una puerta de entrada para los nuevos fármacos de elevado precio y eficacia cuestionable en muchos casos.

Poco control sobre nuevos medicamentos

Desgraciadamente los nuevos medicamentos no están siendo suficientemente evaluados por el Ministerio de Sanidad (Agencia Española del Medicamento y Dirección General de Farmacia) y se les fijan, unos precios desproporcionados que no se corresponden con los gastos en investigación y desarrollo. Según la versión de la industria, cada nuevo fármaco que ponen en el mercado requiere más de 800 millones de dólares en investigación, pero estudios independientes estiman que el coste rondaría los 75 u 80 millones de dólares.

La voracidad de la industria es imparable y sigue sacando al mercado medicamentos cada vez más costosos, infinanciables con el actual prepuesto sanitario

Las inversiones para el lanzamiento de un nuevo fármaco han experimentado un fuerte incremento debido al mayor número de ensayos clínicos necesarios antes de su comercialización, consecuencia de una legislación más estricta, que procura mejorar la seguridad de los pacientes, pero también del hecho de que los nuevos fármacos se parecen cada vez más a los antiguos, lo que obliga a realizar más pruebas para poder demostrar las pequeñas diferencias con el fármaco antiguo. Algunas revisiones de la documentación presentada ante la FDA estadounidense estiman que sólo un 20% de la inversión en investigación fue a parar a productos que aportan una mejora terapéutica notable.

La falta de control de la administración sanitaria hace que muchos de los nuevos medicamentos sean más inseguros, más caros y que no aporten mejoras respectos a los ya existentes, en España el número de muertes anuales por efectos adversos de los medicamentos triplica a los accidentes de tráfico. Entre las causas de esta situación esta el que los órganos evaluadores están dirigidos por profesionales con conflictos de intereses con los laboratorios, que anteponen sus intereses a la seguridad de los pacientes y a su acceso equitativo a los mismos. Los laboratorios destinan alrededor del 30% de sus ganancias a pagar viajes y congresos; a financiar la formación continuada; conferencias de líderes académicos a sueldo; artículos de opinión elaborados por empresas especializadas en marketing científico firmados por reconocidos expertos. Buena parte de los ensayos clínicos de medicamentos son diseñados con la finalidad de exagerar los resultados positivos e infra-estimar los efectos adversos y algunas Guías de Práctica Clínica son elaboradas por sociedades profesionales con conflictos de interés con las farmacéuticas.

Qué Descontrol !

Fecha de Publicacion :02/12/2016
Fuente : http://www.adspsalamanca.org/70-sanidad-sana/1026-que-descontrol
Autor: José Generoso Gómez Cruz

   Hace unos días me dijo un paciente en mi consulta de atención primaria: “la vida nos dan ustedes, porque tal como esta la sanidad”. Y me quedé pensando en esas palabras y en el sentimiento que había detrás de ellas.

   
El sistema sanitario español siempre ha estado muy bien valorado por la población, pero ya no tanto. Los pacientes perciben que el sistema sanitario, ese del que siempre hemos tenido a gala que es uno de los mejores del mundo, está empeorando. Todavía saben que su médico y enfermera de atención primaria son su referencia, y como dicen ellos: “son los únicos que nos escuchan”. El problema surge cuando están pendientes de una consulta de atención especializada o cuando esperan para hacerse unas pruebas diagnósticas ó una operación quirúrgica, entonces empieza la incertidumbre, el llamar al servicio de citaciones, el no saber donde acudir; el ir a urgencias, el buscar conocidos que les adelanten la consulta. Esto lo que traduce es que se ven abandonados por el sistema y no lo podemos permitir.
   Es preciso solucionar este descontrol, la administración anunció que tenía un plan para organizar las listas de espera, pero actualmente estas listas se mantienen.
   La solución no es cosa de números, la solución no está en reducir el número de consultas en espera de forma indiscriminada, es preciso priorizar las derivaciones.
   Nuestros pacientes perciben que su médico y su enfermera de atención primaria siguen siendo su referencia dentro del sistema sanitario público, ellos mismos nos están marcando el camino a seguir, potenciemos la atención primaria, coordinemos de una vez la atención primaria con la especializada de forma que mucha patología se pueda resolver en el primer nivel evitando el consumo innecesario de recursos, establezcamos los mecanismos para que los médicos de atención primaria puedan tener comunicación directa con los especialistas, permitamos que los especialistas prioricen los volantes derivados desde los centros de salud, hagamos interconsultas para que muchos de esos pacientes sean dirigidos adecuadamente.
    El problema ha adquirido tal magnitud que actualmente la solución no está solo en reducir de forma indiscriminada el número de personas en lista de espera, la solución es multifactorial y pasa indefectiblemente por potenciar la atención primaria y organizar las derivaciones a especializada.



ADSP Salamanca

¿Estamos abúlicos o resignados?

Fecha de Publicacion :28/11/2016
Fuente : http://www.adspsalamanca.org/74-sanidad-en-la-cronica/1025-estamos-abulicos-o-resignados
Autor: Esperanza González Marín

   Sorprende que la reacción de los ciudadanos y de sus medios de comunicación no sea proporcionada con el alarmante deterioro de la sanidad salmantina. Recordemos aquellos tiempos en que el sistema de salud español servía de referencia al presidente Obama para su reforma sanitaria. Desde 2010, con la excusa de la crisis económica, la pérdida de la universalidad, de la accesibilidad y los recortes indiscriminados han hecho caer la valoración del sistema sanitario español desde el puesto séptimo en el ranking mundial (cifras OMS) al noveno en 2015, en Europa (Health Consumer Powerhouse) ocupamos el puesto 19 de 35 países, además de ser el cuarto peor país en la accesibilidad a la atención especializada por las abultadas demoras y listas de espera.
   En nuestra provincia no tenemos más que recurrir a las cifras oficiales del SACYL para ver la evolución: en 2009 el Complejo Hospitalario se encontraba el número cuatro en el TOP de los mejores hospitales de referencia españoles, detrás de catalanes como el Clinic de Barcelona, y en 2016 ni siquiera aparece. 
   En 2009 había 3128 pacientes en lista de espera para intervención quirúrgica y la demora media era de 68 días, en marzo de 2016 se duplica la cifra a 64358 en el primer caso y 119 días en el segundo. A esto añadimos la falta de transparencia en las listas de espera, cuando un usuario acude a pedir una cita nunca sabe cuanto tendrá que esperar.
   En 2008, tras un retraso en el inicio, comienzan las obras del nuevo hospital con fecha de finalización de 72 meses pero se paralizan del 2010 al 2014 y en la actualidad se supone que deberían acabar (si se consiguen préstamos) en 2020 (doce años después y con un retraso de seis).
   Sin embargo las quejas por el deterioro de las instalaciones y de las listas de espera no se dirigen a los estamentos adecuados, los que los reciben son los que están en la primera línea de atención : sanitarios y administrativos que son otras victimas del sistema.

Esperanza González Marín

La Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública (ADSP), treinta y cinco años después

Fecha de Publicacion :29/11/2016
Fuente : http://www.actasanitaria.com/la-asociacion-para-la-defensa-de-la-sanidad-publica-adsp-treinta-y-cinco-anos-despues/
Autor: Marciano Sánchez Bayle

El portavoz de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP), Marciano Sánchez Bayle, uno de los fundadores de la ADSP en 1981, ofrece una panorámica del papel desempeñado por ésta en el desarrollo sanitario en España, así como la perspectiva del que le queda por desarrollar a la vista de lo que sucede en este momento.


http://www.actasanitaria.com/wp-content/uploads/2016/11/fadsp-1-150x150.jpg 150w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" style="box-sizing: border-box; margin: 5px 20px 20px 0px; padding: 0px; float: left;">Hace ahora 35 años que nació en Madrid la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública (el acta fundacional es del mes de noviembre y la legalización, del de diciembre de 1981). Nació como una entidad de profesionales sanitarios que favorecían un servicio sanitario público que garantizase a toda la población una atención sanitaria de calidad. ¿Qué ha pasado en estos años? ¿Se consiguieron sus objetivos?

La evolución del sistema sanitario en estos 35 años habría sido peor de no haber existido la ADSP/FADSP

Por supuesto, habrá muchas versiones de respuesta a esta última pregunta. Si se tiene en cuenta la situación de 1981, es evidente que se han producido avances espectaculares en casi todos los terrenos, que hacen que el sistema sanitario de nuestro país este considerado entre los mejores del mundo: el 7º lugar en la última clasificación publicada por la revista Lancet (21/9/2916), con unos resultados excelentes en cuanto a esperanza de vida, mortalidad infantil, etc. Una respuesta considerando un plazo más cercano de tiempo nos diría que se está produciendo un gran retroceso y deterioro de nuestra Sanidad Pública y que las perspectivas no son nada halagüeñas. Ambas versiones son acertadas y ejemplifican una visión distinta, y complementaria, de la realidad.

Pasemos revista a los avances y retrocesos más significativos en este tiempo
En primer lugar, se produjo una década de grandes avances en el sistema sanitario, en parte también porque la situación previa era muy mala. Se aprobó la Ley General de Sanidad (LGS), que configuraba un sistema sanitario público en la estela de los Servicios Nacionales de Salud, del Reino Unido y de los países nórdicos, aunque con algunas inconsistencias, algunas de las cuales se fueron solucionando con el tiempo. Por ejemplo la universalidad de la cobertura no se acabó de establecer hasta la Ley General de Salud Pública de 2011. Pero la LGS supuso un gran avance porque unificaba las dispersas redes sanitarias de titularidad pública y pretendía centrar el sistema sanitario sobre la salud y no meramente sobre la asistencia sanitaria.

Antes incluso de aprobarse la LGS, se realizó una apuesta por la Atención Primaria (AP), ejemplificada en la puesta en funcionamiento de la especialidad de Medicina de Familia y en el Real Decreto de estructuras básicas de salud. El desarrollo de la AP, a veces desesperadamente lento, continuó durante este periodo y los años siguientes, con grandes diferencias entre las distintas CCAA, de manera que a finales del siglo XX la cobertura por el nuevo modelo era prácticamente del 100%.

La ADSP/FADSP ha sido crucial para potenciar la Sanidad Pública y disminuir su deterioro

Durante esta primera etapa, se produjo además una gran expansión de la red hospitalaria con la creación de múltiples hospitales comarcales y/o de área que acercaban la atención especializada a casi todos los puntos de la geografía española. Por otro lado, también se impulsó un mayor protagonismo de la profesión de enfermería, profesionales que habían accedido a la titulación universitaria (diplomados universitarios de enfermería desde 1977) y que vieron reconocidas y potenciadas sus funciones en el ámbito de los cuidados (por ejemplo con el desarrollo de las consultas de enfermería en AP). Finalmente, en 1987 se implantó la dedicación exclusiva de los médicos de nueva incorporación, así como la de aquellos que ya trabajaban en el sistema sanitario y lo decidieran voluntariamente (lo que hizo el 70% de los mismos), lo que supuso un intento de delimitar claramente al sector público del privado. Paralelamente se produjo un incremento continuado de los presupuestos del sistema sanitario público, que pasaron de 4,01% del PIB en 2009 al 6,78% en 2009, con una disminución posterior (6,29%, en 2015).

“Working for patients”
Conviene recordar que todos estos avances ocurren en un momento en el que, a nivel internacional, se estaba produciendo una gran ofensiva contra los sistemas públicos de protección social, cuyo principal exponente, en lo que se refiere a los modelos de Servicio Nacional de Salud, fue el informe de engañoso nombre “Working for patients” (1987) en el que el gobierno de Margaret Thatcher planteaba las líneas maestras para desmantelar el hasta entonces ejemplar Servicio Nacional de Salud del Reino Unido.

Precisamente por este entorno tan negativo, al poco de aprobarse la LGS empezaron a surgir las primeras iniciativas privatizadoras, como la aprobación de la LOSC (Ley de Ordenación Sanitaria de Cataluña) en 1990 y, sobre todo, el conocido como Informe Abril (1991), que sentaba las bases para la privatización y mercantilización del Sistema Nacional de Salud (SNS), y que, aunque inicialmente se paralizó por el generalizado rechazo social y profesional, años después ha servido como guión para las iniciativas de desregulación y privatización del SNS.

Descentralización del sistema
Otro hecho remarcable en este tiempo fue la descentralización del sistema sanitario público en las CCAA, las transferencias sanitarias, que se produjeron de una manera un tanto anárquica: 2 CCAA las recibieron antes de la aprobación de la LGS; 2 en 1987; 2 en 1990; 1 en 1994 y el resto en 2001. Este proceso tan desordenado es una parte importante de los problemas que se han generado, como también lo es que la Ley de Cohesión y Calidad del SNS no se aprobase hasta 2003, con lo que se acabó asumiendo casi en su totalidad la práctica habitual hasta ese momento, de forma que la falta de coordinación y de una política común siguió siendo la norma.

La descentralización fue un factor que favoreció las privatizaciones, que tuvieron un gran impacto en la red sanitaria pública a partir de los años 90 del siglo pasado.

Aun con estas limitaciones, las desigualdades entre las CCAA y la escasa colaboración y coordinación entre las mismas, la descentralización supuso un gran paso adelante para el sistema sanitario público, porque acercó de una manera importante las decisiones de la administración y gestión sanitaria a la ciudadanía y fue un factor determinante en algunos avances, como la extensión de la cobertura de la AP, la puesta en funcionamiento de la red de hospitales comarcales y/o de área, etc. No obstante, también conviene resaltar que la descentralización fue un factor que favoreció las privatizaciones, que tuvieron un gran impacto en la red sanitaria pública a partir de los años 90 del siglo pasado.

Aunque siempre ha existido un sector privado de provisión sanitaria al que se solía recurrir mediante la utilización de conciertos, y de una manera limitada, con excepción de Cataluña donde el sector privado era predominante, a partir de los años 90 la utilización de recursos privados experimentó un progresivo incremento que se encubrió con la utilización de eufemismos como “externalizaciones” (en realidad derivaciones de enfermos para pruebas diagnósticas, tratamientos o ingresos a centros privados, así como la utilización de empresas privadas para “subcontratar” determinados servicios, inicialmente no sanitarios, pero luego de carácter estrictamente sanitario ), o “nuevos modelos de gestión” (que incluyen desde mecanismos de gestión privada para la gestión de centros de titularidad pública hasta la presencia de empresas privadas que gestionan, sufragadas con dinero público, en todo o en parte a los centros sanitarios). Las privatizaciones han seguido incrementándose todo este tiempo con altibajos, sobre todo relacionados con los distintos gobiernos autonómicos.

Gestión privada para centros públicos
La utilización de la gestión privada para los centros públicos se concretó en las fundaciones, que iniciaron su andadura en Galicia (fundación de Verín 1993) y las empresas públicas (hospital Costa del Sol 1993). Ambos modelos se extendieron por el resto del país, aunque el primero, las fundaciones, ha experimentado un retroceso al reintegrarse a la gestión tradicional las de Galicia y Asturias, y fracasó el intento de generalizar el modelo a todos los hospitales del INSALUD (1998).

Toda la evidencia disponible demuestra que los centros de financiación pública gestionados por empresas privadas disparan los costes y empeoran la atención sanitaria.

El siguiente paso fue la implantación de los centros que, con financiación pública, son gestionados por empresas privadas (las concesiones administrativas, el denominado modelo Alzira en 1999, y los hospitales PFI iniciados en Madrid en 2008), modelo que comenzó en Valencia, pero que se ha implantado también en Madrid, Baleares, Castilla y León, Galicia y Cantabria, aunque toda la evidencia disponible demuestra que disparan los costes y empeoran la atención sanitaria.

Recortes presupuestarios
A todo ello hay que sumar los recortes implantados desde 2009 (entre 10 y 20.000 millones € menos de presupuesto) que, sumado al incremento del gasto farmacéutico (que se mantiene constante a pesar de los copagos, siendo especialmente importante en lo que respecta a la farmacia hospitalaria) y a los sobrecostes de las privatizaciones, hacen que las cantidades destinadas a la asistencia sanitaria haya disminuido todavía más, con las repercusiones que ha tenido sobre el empleo en el sector (alrededor de 55.000 trabajadores menos en el SNS) y lógicamente en el aumento de las listas de espera y en el deterioro de la calidad asistencial.

Por fin el RDL 16/2012, que cambia el modelo sanitario, fragmenta la cartera de servicios e introduce copagos sobre farmacia (al colectivo de los jubilados), en el transporte sanitario, dietas, órtesis y prótesis, produciendo exclusiones de la atención sanitaria e imponiendo barreras económicas para el acceso a prestaciones necesarias.

A todo ello hay que sumar el olvido y/o postergación de la AP, la salud mental, la salud laboral, la sexual y reproductiva y la participación social y profesional.

Y en este tiempo, ¿qué fue de la Asociación?
Hubo quien pensó que una asociación “para la defensa de la sanidad pública” carecía de sentido, porque esta ya estaba consolidada en nuestro país.

En un primer momento hubo un gran auge y extensión de la Asociación, que acabó transformándose en Federación de las distintas Asociaciones de ámbito territorial (FADSP). Fue un periodo de gran intensidad en el que se dieron importantes confrontaciones para la aprobación de la LGS, el desarrollo de la Atención Primaria y la puesta en funcionamiento de la dedicación exclusiva. Fue un momento de importantes movilizaciones y de gran actividad, pero también complicado, en la medida en que se produjo un cierto trasvase de cuadros/activistas de la FADSP a las distintas administraciones, probablemente con el objetivo de impulsar las reformas iniciadas.

El siguiente momento álgido fue cuando se hizo público el ‘Informe Abril’ y se pusieron en marcha los primeros ejemplos de los “nuevos modelos de gestión”. Conviene recordar que las fundaciones sanitarias, como ya se ha dicho, se consiguió reintegrarlas en la red pública en dos CCAA y que se paralizó la aplicación de las recomendaciones del Informe Abril, y se evitó la transformación de todos los centros sanitarios en fundaciones, tal como pretendió el INSALUD cuando lo presidia Núñez Feijóo.

Los años posteriores fueron aparentemente más tranquilos, aunque la situación fue muy distinta según cada comunidad autónoma, y la privatización silente continuaba, incluso hubo quien pensó que una asociación “para la defensa de la sanidad pública” carecía de sentido, porque esta ya estaba consolidada en nuestro país.

A partir de 2009 se demostró con toda su crudeza que la ofensiva neoliberal contra la Sanidad Pública no había parado, sino solo se había disimulado y que la privatización, deterioro y desmantelamiento de la misma estaban en el orden del día. En los años siguientes se generalizaron las movilizaciones, centradas en cada comunidad autónoma o en cada localidad concreta en razón de las agresiones sobre la Sanidad Pública. Y en 2011 es cuando tuvieron una mayor visibilidad con las movilizaciones de Madrid. Desde entonces han continuado existiendo movilizaciones en la mayoría del país con intensidad, calendarios y duración variables.

Últimas reflexiones
Unas últimas reflexiones al respecto para reconocer que:

1) La Sanidad Pública, como otros servicios públicos esenciales, está en constante peligro porque suponen una contradicción con un sistema neoliberal muy agresivo que siempre intentará desmantelarlos utilizando todos los medios a su alcance

2) La evolución del sistema sanitario en estos 35 años, globalmente positiva, habría sido significativamente peor de no haber existido la ADSP/FADSP, y resulta llamativo que se haya mantenido en el nivel actual a pesar de un contexto internacional muy desfavorable

3) Para mantener un sistema sanitario público universal y de calidad es necesaria la presencia de organizaciones profesionales que lo favorezcan e impulsen, así como amplias alianzas sociales, políticas y profesionales

4) Las movilizaciones son importantes, cruciales, pero no pueden mantenerse indefinidamente, entre ellas hay que hacer un trabajo de difusión, de análisis y propuestas que son indispensables para avanzar, para contrarrestar las ofensivas privatizadoras y para permitir un sustrato desde el que favorecer las movilizaciones en los momentos en que sean necesarias y posibles.

Todas estas son las tareas que han desarrollado, mejor que peor, aunque obviamente con limitaciones, las Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública. Por eso han sobrevivido durante 35 años y por eso es necesario que continúen, porque están en juego el mejor sistema sanitario que ha tenido este país y la salud de la población.